Alternativa Española para el 1 de Octubre

A veces parece que la situación se deja correr, se cronifica, se pudre, y se vuelve irresoluble. Y no sólo con este sino con otros muchos temas. Y mucho más con un Presidente del Gobierno de España, que es el killer sensato, el hombre tranquilo, el que no se mueve y espera que el tiempo y los nervios sean los que destrocen a los demás. Como bien dijo José María García en su momento en una entrevista con Pedro Ruiz en la 2 de televisión española, lo bueno de Rajoy es que no ensucia. Pero, lo malo, es que tampoco limpia. Y así estamos en un empate, en un momento de suma cero, en el que lo que uno gana, lo ha de perder el otro, y viceversa. En un empate infinito que en algún momento se ha de romper, porque la situación no es sostenible así por más tiempo. Y ante la inactividad, se ha movido la parte catalana. Y ante la actividad catalana, la moncloa se puede mover. Y, vive Dios, hay una cosa muy simple y muy didáctica que pueden hacer, que pueden llevar a cabo. Y, precísamente, el 1 de octubre próximo, de 2017.

Seguramente se dirá que es muy tarde, pero no es verdad. Si se quiere el estado puede hacer algo, y es, ya que es inevitable una consulta en modalidad de referéndum … adelantarse y hacerla en todo el estado, a la vez, ese 1 de Octubre. Y con una pregunta parecida. Algo como “Cual quiere que sea el “status” futuro de Catalunya en el marco del estado Español?”. Y dar 4 opciones. Una, Estado Centralizado y Jacobino, sin autonomías. Dos, Estatus Quo actual, sin cambios. Tres, Pacto Fiscal y asumir el estatuto los catalanes plebisciten. Nota, esto significaría que se negociaría una vez. Lo que no puede ser es que se negocie un estatuto en el Parlament, incluídos partidos de obediencia estatal, luego se tenga que volver a negociar en el Congreso, y luego venga el Constitucional como cámara de tercera lectura. O negociación íntegra en Catalunya y ley de lectura única en el congreso, o negociación entre los partidos catalanes en Catalunya y los españoles en el Congreso, o únicamente en Madrid. Claro que, teniendo en cuenta el peso de cada cual en el ámbito nacional de Catalunya. Cuatro, la plena independencia. 4 opciones. Ahí está la alternativa que dispone el gobierno español.

Ciertamente hay cosas que considerar. Una de ellas, es que sería el primer caso en el que algo de esto se haría en todo el estado del que una parte se quiere independizar. Cuando Montenegro, no votó Serbia. Cuando Quebéc, las dos veces, no votó Canadá. Cuando Escocia, no votó Inglaterra, Gales o Irlanda, las otras 3 naciones del Reino Unido. Cuando Timor Este, no votó Indonesia. Ni siquiera el resto de Timor. Cuando Sudán del Sur …. bueno, como están en guerra civil, este ejemplo no se usa. Pero votaron sólo ellos. Y así suele pasar en todo el mundo, pero si los españoles quieren ser pioneros, no pasa nada, que seguro que nadie les va a impedir serlo. A fin de cuentas, no dicen los nacionalistas españoles (que, por supuesto, niegan serlo) que quieren que voten todos los españoles? Si eso es así, lo tienen en su mano conseguirlo.

Otra de las cuestiones a considerar sería el hecho de que, al hacerlo en todo el territorio a la vez, y dado el hecho de que no se hacen consultas habitualmente … (4 de ámbito estatal, 7 de las 4 nacionalidades, y todas ligadas al estatuto de autonomía, entre 1976 y 2017) puede pasar que se tome para lo que no es. O para algo más de lo que es. Es decir, dado el supuesto de la pregunta y las respuestas, podría darse unos resultados sorpresas en diferentes comunidades. Igual en algunas gana claramente la opción una, la recentralización, pero en otras, la tres o la cuatro, la de la devolución maximizada o tercera vía o la de la plena independencia. Y eso, como se interpreta? Que quieren avalar que pase eso para Catalunya, que quieren que pase eso para su comunidad autónoma, o ambas? Sería una duda razonada y razonable que cabría plantearse, y que podría ser un obstáculo a todos aquellos que piden que sean todos los españoles los que decidan lo que deba ser Catalunya. Aunque, empiezo a sospechar, que en realidad lo que quieren decir es que no haya votación de ninguna clase …

Otra cuestión que seguro se plantea es el hecho de que no hay más que dos meses para el 1 de octubre. Y está Agosto. Pero la diputación permanente podría habilitar el mes de urgencia en el congreso, y la constitución y las leyes, así como el preámbulo del referéndum relativo a la constitución europea del 20 de febrero de 2005, firmado por el presidente del gobierno de entonces, señalan que dicho cargo puede convocar consultas en forma de referéndum en cuestiones de especial interés. Y, en el fondo, si no todo estuviera con los flecos finiquitados, tampoco pasaría nada. A fin de cuentas, la ley de 1980 de referéndums, que los regulan, es posterior al 28 de febrero de 1980. Ya saben, cuando Almería no cumplió con los requisitos y Jaén votó con un censo desactualizado desde hacía muchos años, en el que había muchos muertos, por ejemplo. Y aún así, se convalidó a posteriori con carácter retroactivo, para activas la nacionalidad andaluza por la vía del artículo 151 y que abrió el llamado café para todos, que igualó a quienes no querían ser igualados con los que si tenían tradición de reivindicar una fuerte realidad de autonomía y autogobierno. Porque, aunque se las llame nacionalidad histórica, es obvio que “mejor” o “peor”, cada cual, todos, tienen su historia. Ahí no radica la diferencia, sino en la vocación y la voluntad, el ser para decidir. Si España ya “arregló” un referéndum mal hecho cuando le interesó, debe haber tranquilidad en lo legal por los plazos para este referéndum alternativo para el conjunto de España, para el 1 de Octubre. Si es que se quiere hacer. Y si se quiere hacer, seguramente, ni tiene que ser ese día, podría ser un mes más tarde, el 1 de Noviembre. Sin problemas.

Finalmente cabría considerar que con esta vía se aprendería del pasado y de las experiencias internacionales plasmadas en recomendaciones enviadas por múltiples cancillerías y medios de prestigio internacionales. Y es que no puede ser que para lo bueno, se den largas, se postergue, se dilaten los plazos, que cuando se llega a un acuerdo una de las partes tenga bula para no cumplirlo, y que cuando el TC dicta sentencia contraria, no pase nada, y los representantes legales del estado no estén obligados a cumplir … y luego vengan las amenazas y estas si se tengan que cumplir. Siempre. Justicia, igual para todos. Y no sólo cuando se pretendan dar sentencias contrarias a las labores de las instituciones catalanas. Eso debería estar tan claro como que, si bien el artículo 155, del todo un punto político, sin desarrollo, porque fue tomado de la constitución alemana (sin el transfondo constitucional y desarrollo histórico de aquella), es una de las opciones que puede barajar el gobierno español (y así estuvo a punto de aplicarlo en su momento en Canarias, donde se prohibieron en 1991 los toros, y no pasa absolutamente nada) el desarrollo en el reglamento del senado indica que, los plazos, se incumplirían (si se quiere hacer con garantías) para el 1 de octubre. Así pues, la realidad está ahí. La memoria de Cuba está ahí. Y el dilema sería, en todo caso, si se llega tarde. Pero, por probar, que se pierde? Y a fin de cuentas, no es tan buena y amable España que, bien explicado, nadie sería capaz de votar, en su sano juicio por la ocpión 4, la de la plena independencia?

Concluyamos. Si España quiere acabar con el independentismo, tendrá que ser generosa y partir del hecho de que la independencia es posible. Si uno se obceca en pensar que es imposible, entonces, jamás podrá ponerle remedio, de verdad. En serio. Un fuego poderoso aviva las llamas del separatismo. Y el nacionalismo catalán se ha nutrido de ello. Porque el separatismo, el de verdad, es el que separa a la parte del tronco, el que hace que ser españoles, a su manera de ser, de los catalanes, sea una muestra de egoismo, de privilegio, vergüenza y oprobio para el resto de los españoles. Como lo fue en “Españoles que no pudieron serlo” recogido por el navarro y carlista José Antoino Ullate Fabo, con un extrañamiento mutuo de aquellos territorios que la constitución española de cádiz, antiespañola y antiforal describe como el encuentro de las españas de ambas orillas de la mar océana. Si se asume, se podrán atajar muchos de los factores que han hecho subir el independentismo desde 2002 a 2017. Y que han hecho posible el procés. Desactivar el procés tiene todo que ver con eso. Independentistas siempre habrá. Y el asunto no es nuevo. Pi i Margall ya escribió sobre esto, sobre el hecho de dar el palo y quitar competencias y sodomizar a los (ponga el nombre que quiera de territorio español, actual o del pasado) iba a hacerlos mejores españoles. Libros interesantes e instructivos, sobre federalismo y las nacionalidades. Si quieren evitar el referéndum de independencia desde las instituciones catalanas, hay que tomarle la delantera, y dejar de lado la justicia, y dar paso a la diplomacia y la política. Aunque, claro, ha habido 7 largos años de procés para haber avanzado en algo positivo, y dos no acuerdan si uno no quiere. Y el frontón español ha rebotado todas las pelotas llegadas desde Catalunya. Así pues, puede pasar como con Chile, a quien el gobierno español tardó 70 años en reconocer su independencia. Seamos positivos, al final, lo hizo. Y ahora, tan amigos.

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