¿Banco Central Europeo ó Recesión?

¿Tan descabellado resulta el preguntarnos realmente de donde provienen nuestros problemas actuales y como nos sumergimos en uno de los baches financieros más profundos y agudos desde el famoso Crac de 1929?

Todo comenzaría con aquella famosa frase del por aquel entonces presidente de la Fed, (Reserva Federal Estadounidense) Alan Greenspan que decía: “EE.UU. puede pagar toda la deuda que tiene porque siempre podemos imprimir dinero para hacerlo, por lo que, hay cero posibilidades de quiebra”.  Este periodo de acontecimientos estaban marcados por una clara Exuberancia Irracional, término acuñado por el propio Greenspam. Y yo me pregunto… ¿Cuántas veces se puede girar la cabeza fingiendo no ver nada? 

Tras años de bonanza y de bienestar a finales del año 2008, las sociedades occidentales sufrieron un shock, los estados entraron en pánico y los ciudadanos despertaron de un largo y apacible sueño, la fiesta había terminado. Entonces los gobiernos usaron sus recursos prometiendo arreglar la situación, sin embargo, después de haber gastado miles de millones y de haber intervenido sin reparo en todos los sectores, los problemas no han hecho sino empeorar. Desde los medios de comunicación, las aulas universitarias, los más diversos foros políticos y por supuesto, la gente de a pie han alegado como originarias de la “Gran Recesión” las más diversas causas; La avaricia,  la falta de regulación, el simple devenir de los ciclos recurrentes en la economía… Todas ellas con una tesis común ,la culpa recae sobre el capitalismo. El mercado otorgando una excesiva libertad a los ciudadanos nos ha llevado a esto. ¿Qué parte de verdad encierra esta afirmación? ¿Es realmente el mercado libre el culpable de la mayor crisis económica de la historia contemporánea?, es más  en la sociedad actual ¿Existe realmente el mercado libre?.

Tras 8 años de reflexión y estudio de la diferentes causas que hicieron que nuestro país sufriera una de las recesiones más fuertes de la historia, podemos apreciar,  que los sectores más intervenidos como lo eran el de la construcción y el financiero (el del dinero) fueron los responsables del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y crediticia como comentaba anteriormente. ¿Casualidad?, que absoluta sorpresa que el sector más intervenido, como es el crediticio, por el gobierno ya sea estatal o a nivel europeo sea el causante de los problemas que, aún seguimos lastrando en la actualidad.

¿Qué pasó verdaderamente?, es la pregunta que el lector puede tener ahora en la cabeza. Lo que pasó fue que como consecuencia del pinchazo de las “punto com” desde Bruselas necesitaban estimular de la manera que fuese los mercados y como consecuencia de lo anterior, las empresas y familias. ¿Qué hizo? manipuló el tipo de interés reduciéndolo al mínimo histórico en la zona euro durante demasiado tiempo ¿Y que propició tal cosa?, ¡Oh sorpresa! las empresas, los ciudadanos vieron que había tipos de interés bajos y crecimiento económico y se tiraron en barrena a comprar vivienda.

Como de costumbre, los bancos centrales están tratando de forzar la máquina antes de que ésta se haya reparado. Lejos de presionar a las entidades financieras para que presten, deberíamos contribuir a solventar aquellos desequilibrios que las llevan a no prestar. Y hoy esos desequilibrios se hallan esencialmente en el lado de la demanda de crédito: ausencia de oportunidades de inversión y exceso de endeudamiento privado. Para lo primero, el Estado debería liberalizar la economía, de modo que la creación de riqueza resulte mucho más sencilla y asequible; para lo segundo, el Estado debería bajar intensamente impuestos, incrementando la renta disponible de familias y empresas con la que amortizar aceleradamente su deuda. Menos parches nocivos y más soluciones reales: Europa ha ensayado durante toda la crisis demasiado de lo primero y nada de lo segundo.

Para concluir me gustaría dejar parte de la reflexión que hizo el presidente del Bundesbank, Weidmann:

Hoy en día, el dinero no está respaldado por ningún activo real. Los billetes son de papel impreso y las monedas están acuñadas en metal. Si los alquimistas intentaron convertir el carbón en oro, en la economía moderna el papel se ha convertido en dinero. En última instancia, la aceptación de esos billetes se basa en la confianza de la gente”.

“Las interferencias gubernamentales en los bancos centrales, junto con la gran demanda de financiación por parte de los estados, a menudo ha conducido a fuertes aumentos del dinero en circulación, lo que ha provocado que perdiera valor como consecuencia de la inflación, la mejor protección contra la tentación (inflacionista) es una sociedad ilustrada y orientada a la estabilidad monetaria”

 

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