Cambios.

Último día del año, si. Estaba pensando en hacer una batida en Internet para ver cuáles habían sido las noticias más impactantes, importantes, etc, de este año. Pero no. No voy hacer un recopilatorio, paso. No quiero enumerar las desgracias que han pasado en este año, entre ellas la elección como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, de Donald Trump; porque como diría mi abuela, va a parecer el caso.

Sólamente pretendo reflexionar, hacia dónde nos quieren dirigir, o más bien hacia dónde nos dirigimos. Porque no vamos a ser hipócritas, las decisiones, cada una de ellas en su medida y proporción, en cada ámbito, en cada país, en nuestro mundo, son reflejo de nuestra sociedad, de nosotros mismos.
En cierta manera desprende, o me da a mí la sensación, de que tenemos apatía. Apatía, desencanto, o en cierta forma también nos dejamos llevar por la propia inercia, y no nos queremos sentar a plantearnos las situaciones que nos rodean y hacerlas frente. Siempre para mejorarlas, claro está.

Ésto, le viene cómo no de perlas, como diría también mi abuela, a quien mueve los “hilos” (dicho también de ella, que hoy me está sirviendo de gran inspiración).

¿Hemos vuelto al circo romano? Nos dan tele, plagada de programas vacíos de contenido moral, intelectual y ético; nos dan una pequeña cobertura social, que empequeñeció aún más tras la crisis…y así nos tienen “contentos”, y no les molestamos. No vaya a ser, que nos corten el “grifo” si levantamos la voz…

Sólo deseo, que reflexionemos. Que en el 2018, cada uno de nosotros pueda parar, en su medida, con su granito de arena, el cambio climático, que se plantee en su casa si desea como presidente a un tirano, si quiere que su vecino/a pueda seguir manteniendo su casa, su familia; si está dispuesto a que le suban un poco los impuestos para poder tener mayor cobertura sociosanitaria…

Los cambios son posibles…podemos empezar este año.

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