Compromis y los PGE de 2018

Compromis. Compromiso, ese es el nombre que eligieron para agrupar un gran partido nacionalista valenciano y tres pequeños, de corte ecologista, de centro izquierda, y, por la deriva que está tomando el asunto, primero españoles y luego valencianos. O, siendo generosos, regionalistas valencianos, con preferencias nacionales españolas sobre la región valenciana. Sobre la mesa está el discurso respecto al Concierto y Cupo. O el de los PGE de 2017. Y la perspectiva de los PGE de 2018 no parece muy halagüeña sobre las opciones de obtención de algo positivo para el País Valenciá en cualquier negociación, más si cabe, cuando te auto-limitas de saque las opciones, negando, por principio, cualidades que cualquier formación de ámbito nacional (ya sea vasco o valenciano) debe tener. Y es, fundamentalmente, que primero y ante todo, va el que, el contenido, y sólo después, va el con quien se puede hacer ese pacto. Si, incluso con el PP.

Veamos. Que ocurrió con los PGE 2017? Está claro que formaciones como EAJ-PNV hacen lo que dicen y dicen lo que hacen. Transparencia. Y honestidad a la hora de actuar. Esto es política, en la que no se acuerda (o no sólo) con los amigos, sino con aquellos con los que no estás de acuerdo. Se supone que los que están de acuerdo contigo son tus votantes. Hacer política significa pelear, mancharse, discutir, implicarse … y, ante todo, cumplir con tus votantes, que te votaron más que nada no para quitar o negar el saludo o el acuerdo con tal o cual rival político, sino para cumplir con ese contrato social denominado “Programa Electoral” con el que se va a las elecciones. Y es fundamental, aunque la Constitución Española niegue explícitamente el mandato imperativo, en el caso de las Cortes Generales, e implícitamente, en cascada hacia niveles “inferiores” (sic).

Compromis tuvo, como otros, como por ejemplo CC y NC (que fue en coalición electoral con el PSOE) desde el archipiélago de Canarias o EAJ-PNV desde Euzkadi, la oportunidad de “sangrar” al PP en la crucial aprobación de unos PGE vigilados desde Europa, que monitorea aún cualquier desvió en las cuentas macro del estado español, del que no se fían ni un pelo, más que nada, por aquello del déficit y la deuda. Era el momento, en especial, desde el País Valenciá de meter la cuchara, como se suele decir, para restaurar algunas cosas que el propio PP de las mayorías absolutas tanto en Valencia como en España de la legislatura anterior pudo haber llevado a quiebra. Y una oportunidad para las propias “necesidades” del actual gobierno de la comunitat valenciana, en el que el peso de Compromis es muy importante y relevante. Mejorar la vida de tus votantes a través de políticas públicas.

Si, puede ser doloroso, y conceptualmente, para algún puritano de la política, ser absolutamente aberrante pactar con el partido más corrupto, satánico e iluminati de europa y la vía lactea. Pero, que se le va a hacer, en el conjunto de los españoles le dieron al PP la mayoría en votos y escaños. Una mayoría insuficiente para gobernar por sí sólo, es evidente. Y esa mayoría necesita ser complementada con otros. Y eso debiera verse como normal. Tan normal como que, ante las dificultades de un Podemos que dío los votos justos y necesarios (y ni uno más) para la investidura del Govern, ahora se muestra reticente a las cuestiones que desde Compromis se plantean, como los presupuestos de la Comunitat. Y ahí el papel de una serie de tránsfugas de C’s (Si, Ciudadanos, el partido ese de Albert Rivera, el falangito de Vox y de las jons, que diría alguno) han sido vitales para sacar determinadas cosas en las Corts. Un principio válido y legal que no se aplica en mometos más prístinos y no tan oscurecidos por lo presúntamente éticamente reprobable, como pueden ser los PGE 2017, sin haber tránsfugas de por medio.

Una fuerza nacional, como debiera haber sido Compromis, y que, si no lo ocupa, habrá otra fuerza que acabará emergiendo (como pueden ser Demòcrates Valenciàns) para ocupar ese hueco, pues la política, como otros ámbitos, aborrece el vacío, es capáz de acordar, si el acuerdo es bueno, beneficioso, no para el partido, que entonces no sería bueno, sino para lo que el partido representa. Una patria es sus gentes, sus gentes son las que hacen una patria, es a ellos, y de entre ellos, a tus votantes a los que debes “contentar”. Y sin apriorismos. Haber pactado con Podemos una candidatura conjunta (que, de por sí, es un error, pues mezclas una fuerza nacional valenciana con otra totalmente exógena, dependiente de Madrid, franquiciada, y de ámbito tan estatal como pueda ser el PSOE) no es excusa para no tomar decisiones autónomas, como hace NC, que en su acuerdo tenía términos muy claros de hasta donde llevaban sus obligaciones conyugales tras las elecciones. Si antes de empezar, hay límites ideológicos sobrevenidos, hay límites a lo que puedes o no hacer por tus ciudadanos. Y eso, se quiera ver o no, es un grave problema.

Si, además, se opta por estar en contra de las cosas con presuntos argumentos peregrinos, y siempre dejando en claro que el problema no es el contenido de lo votado, sino otras cosas … Compromis tiene un compromiso, una propuesta, firmada por Josep Melero Martí, de un Pacto Fiscal, de un cierto modelo de Concierto “a la valenciana” para la financiación del País Valenciá. Legítimo, y que no verá cortapisa ni negación, sino todo lo contrario, desde País Vasco o Navarra (siempre que una mayoría suficiente lo respalde, claro). Se ha llegado a decir que se ha usado el procedimiento express, cuando fue firmado entre gobiernos el 17 de julio de 2017 y se lleva a cortes en noviembre… procedimiento de lectura única? Así es la foralidad, llegas a un acuerdo bilateral entre gobiernos, y si alguien mete mano, deja de ser el texto original acordado entre dos partes, por lo que o se acepta o se rechaza. No es un acuerdo entre partidos, porque en el Gobierno Vasco hay un bipartito. Está el PSOE, aunque no haya visibilizado su postura sino en Madrid. Y es que el acuerdo con el PSOE, de gobierno, con el PNV es del Gobierno Vasco, las diputaciones, y algunos municipios muy importantes. Nada es al azar o casual, y nada se ha hecho diferente de anteriores ocasiones.

El Concierto y el Cupo han cumplido escrupulosamente la LEY. Y llevaba para ser actualizado, que no mejorado o reformado, desde 2007. Sin duda, el sistema de financiación de las CCAA de régimen común es un tema peliagudo. Mucho más que el tema de la financiación foral. Y es que nadie es capáz de hacer una descripción sencilla, en 3 páginas, de dicho modelo común. Del foral si es posible. Se ha hecho. Y lleva sin reformarse desde 2014, cierto. Un modelo que ha fracasado una y otra vez, y que es bastante quintaesencia de centralismo jacobino. Pero, una cosa quede claro, no hay vasos comunicantes entre un modelo y otro, el Estado financia a las CCAA de régimen común con independencia de lo que paguen los vascos, por tanto, tratar de vincular de la forma que sea ambos elementos debiera estar prohibido, porque es contrario a la realidad de las cosas. No están vinculados. El sistema es así. Y en nada perjudica a la Comunitat la actualización de Concierto y Cupo de 2017. Como no lo hará la de Convenio y Aportación de 2018.

Es importante resaltar que un partido político serio no puede andar por el mundo diciendo que va a votar en contra o vetar tal cosa u otra, beneficiosa para una comunidad, y un partido, se supone que afín (no diré ya hermano, a pesar de que la trayectoria podría avalarlo) hasta que no te resuelvan a ti tal o cual cosa. Eso tiene olorosidad a italianía, como los espaguettis con albóndigas de la mamma en la película de Martin Scorsese “Uno de los nuestros”. Y suena a chantaje. Ser reivindicativos no está mal. Es más, es justo y necesario, es nuestro deber y salvación … ante el votante cabreado que quiere un trato justo, una financiación justa, lo sepa o no, porque quiere unos servicios de calidad, en especial en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, transferidos a todas las CCAA, lo quisieran o no, por obra y gracia de J.M. Aznar o J.L.R. Zapatero en los inicios de este siglo XXI. Saben cuando les falta. Y culpan a todo el que haga falta, aunque no afinen culpas bien, porque el reparto competencial no ha sido del todo bien explicado. Si es la única forma de sacar el debate de la financiación tratar de secuestrar el Concierto y el Cupo, aunque parezca que, como esa, se podría haber tomado cualquier otra propuesta que pudiera ser inducida a polémica como rehén para salir en prensa. Si eso sucede, es que no se ha sido capáz de obtener ese efecto de publicidad por otros medios, y revela una incapacidad. Revela un fracaso, que merece ser analizado. Sin duda alguna.

Debería quedar claro eso sí una cosa. Una cosa que es, evidentemente, resoluble. Y por eso se dan acuerdos, negociación y pactos entre diferentes, aunque estos diferentes tengan diferencias de fondo y forma muy importantes. Si quieres algo Mariano, menos leña y más grano. Y sin duda, la actualización (pues la metodología es una, pero necesita acompasarse en los números de detalle y en ajustes técnicos a los tiempos y circunstancias que se suceden) de Concierto y Cupo era necesaria si se quería la confianza de EAJ-PNV. Nunca estuvo ligada a acuerdo presupuestario alguno, ni puede estarlo, más que nada, porque, la de PGE es entre partidos, y la de Concierto y Cupo, entre gobiernos. Buena prueba de ello es que en 2010 se acordó unas contrapartidas al apoyo, vital para impedir el rescate de España, por parte del PNV al PSOE de ZP, pero no incluía nada relativo a Concierto y Cupo, que ya llevana 3 años de retraso en su actualización. Compromis debiera saberlo. Y como se resolvió el asunto los primeros días de mayo de 2017, luego, se pudo abordar un acuerdo de PGE 2017 que poco a poco se va cumpliendo en los términos acordados.

Ni confundir ni mentir, debiera ser importante. EAJ-PNV no apoyó ninguna investidura, y mucho menos, la de M. Rajoy. Cierto. Pero una vez hay gobierno en España, sería del género inútil no hacer política y utilizar los momentos favorables que ofrece el panorama en las Cortes para hacer política y obtener … beneficios? Si, cumpliendo el programa electoral. Y los momentos existen. Incluso en una legislatura con mayoría absoluta. Aunque sin ella estos momentos se prodigan más. Y los PGE son la ley más importante del año. Comprmis no quiere jugar a ser un partido de ámbito nacional valenciano. Es respetable. Prefiere jugar de saque de parte con la baraja que le da Podemos en la política española. Otro tendrá a su disposición de ofrecer la baraja valenciana, sin vetos y exclusiones, para llevar la agenda valenciana, sin vetos y exclusiones, allá donde sea necesario. Tal vez sea Demòcrates. El tiempo lo dirá. No se debe estigmatizar a nadie, sino a quien no tenga honor de hacer valer sus compromisos. Es importante recalcarlo. Se empieza caricaturizando y deshumanizando … si quieres derrotar al PP, que sea en buena lid, y en las urnas. De mientras, haz caso a tus votantes, y dáles lo que piden, para mejorar su día a día.

El País Valenciá está infrafinanciado, eso lo sabemos todos. Es un desafío tan importante como el que tiene Catalunya o las illes Balears, pues el conjunto de los denominados Països Catalans (que, no quiero dejar pasar la referencia a que Alemania, Austria, Suiza, Bélgica y Luxemburgo, además de Polonia, tienen la lengua alemana como de referencia entre las más habladas, y no por ello es obligatorio que haya un sólo país-estado de la lengua alemana … ) sufre aún la derrota de la guerra de sucesión. Como el país de los vascos, Euzkadi, aún sufre las consecuencias de la derrota en las guerras carlistas. Para eso existen fuerzas propias, desde la tierra, para defender la tierra y sus gentes. Y para ello hay que hacer política, pringarse, mojarse. Hacer propuestas, no de suma cero, sino de win-win, a poder ser. Pensar y ponerse en los zapatos (o sandalias) del otro, y ante todo, para afirmarse uno en sus principios y postulados, no negar necesariamente al otro. Es importante. No al nacionalismo de suma cero, ni al valenciano, ni a ese elefante azul en medio de la habitación, que nadie ve, pero que existe, y que se llama nacionalismo español.

Quien quiera peces … y ahí estarán los PGE de 2018. Ahí está la mayoría del 155, si, inconstitucional. Tanto como la cuestión del reférendum de Jaén y Almería el 28 de febrero de 1980, pero que nadie se ha atrevido a meterle mano. Como la aplicación en los términos constitucionales del artículo 150.2 para, digamos, Valencia o Canarias. Dejemos eso. El PP podría aprobar los PGE con esa mayoría. Que lo intente. Pero como no lo hará … bueno, nadie puede negar el giro copernicano (y que no parece tener consecuencias electorales, en especial para ERC) de ciertos discursos catalanes. Que nadie se vea extrañado si algún partido catalán negocia y aprueba los PGE 2018 junto al PP y C’s. Si eso no se da, y se mantiene el apoyo de CC y NC, es una oportunidad tanto para EAJ-PNV como para Compromis. Estigmatizar esa hipótesis con hipotécas y rémoras ideológicas, impuestas por entidades exógenas a un partido y a su ámbito nacional es algo a analizar, y que tiene todo que ver con la contradicción primaria y secundaria del marxismo, todo un clásico. Y a no tener claras ni las ideas ni las prioridades. Una cuestión de principios. Y ante el mundo uno debe tener no sólo un suelo (histora) e impulso (voluntad) sino, también, una brújula (identidad, ideología) para que el salto no sea en el vacío, vacuo, sin contenido, sino sea hacia adelante, hacia el progreso, hacia el futuro, en un País Valenciá menos dependiente de Madrid, en el que se tomen cada vez más decisiones que afecten a los valencianos en Valencia, y menos en Madrid, un buen principio del que puedan desgranar todos los demás. Un país valenciá mejor, para las próximas generaciones. Algo ilusionante y que aún espera quien recoja esa bandera y la lleve adelante. Sin apriorismos. En Euzkadi, EAJ-PNV lucha por ello. En Valencia, si Compromis no quiere, otro lo hará. Seguro. Quizás no en los PGE 2018, pero algún día …

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