Consecuencias de subir el salario mínimo

El salario mínimo interprofesional (SMI) es la cantidad mínima de dinero que se le paga a un trabajador en un determinado país y a través de una ley establecida oficialmente. En España el SMI es en 2016 de 655,5€ mensuales, sin embargo teniendo en cuenta la paga extraordinaria (109,2€ por mes), la Seguridad Social (228,5€), vacaciones (82,7€) y otros (40€ aprox.) asciende hasta 1,115€, es decir, 13.400 anuales es el coste mínimo del factor trabajo en España por año. Para fijar el SMI se consideran de manera conjunta el índice de precios al consumo (IPC), la productividad media nacional, el incremento de la participación del trabajo en la renta nacional y la situación económica. En nuestro país, el SMI ha experimentado un crecimiento sostenido desde su creación.

En los últimos años el aumento del SMI ha vuelto al centro del debate político. Partidos políticos como Podemos y el PSOE han propuesto fuertes subidas del SMI aludiendo la precaridad laboral de nuestro país y a la necesidad de reactivar la economía, por otro lado Ciudadanos ha propuesto un Complemento Salarial y ha criticado junto al PP una subida del SMI por destuir empleo. En el siguiente artículo, intentaremos responder a las principales preguntas que rodean al debate.

¿Realmente subir el SMI garantiza sueldos más altos? A pesar de lo que nos venden los políticos, es imposible subir el sueldo real de una persona por decreto. El Estado no es omnnipotente, es decir, es incapaz de subir el poder adquisitivo de la familias con una simple publicación del BOE. Los salarios dependen principalmente de la productividad, no de la supuesta capacidad del Estado para imponerse sobre los patrones codiciosos,es decir, si el Estado tuviera la capacidad inmediata de subir los salarios ¿Porqué los políticos no fijan el SMI en 3000€, 4.000€ o 5.000€? Sin duda, aquel gobernante que multiplica los sueldos de sus ciudadanos como los panes y los peces ganaría siempre las elecciones. Pero la realidad económica es más compleja, si queremos mejores salarios tenemos que ser más productivos. La correlación entre los salarios medios en una economía y su productividad es evidente:

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Establecer precios máximos o mínimos es una de las mayores locuras, que puede hacer un gobierno en la economía. Los precios los fija el mercado y no los burócratas, que no conocen la demanda, la oferta y los costes de los factores productivos en un momento determinado. Por ejemplo, ¿Sería razonable fijar un precio máximo a ciertos productos, como ha ocurrido en Venezuela? Obviamente no, aquellos oferentes cuyo coste de producción haya sido mayor que el precio máximo no pueden sacar al mercado sus productos, por lo que se produce un exceso de demanda que no puede ser satisfecha. Imaginemos que el coste unitario de producción (coste por unidad) en una empresa de patatas es 0,5€ y el burócrata fija el precio máximo en 0,3€, la empresa no las ofrecerá aunque haya consumidores que si esten dispuestos a pagar ese precio, y además dejará de producir al no ser rentable. Con el SMI ocurre algo parecido. Si se aumenta el precio del factor trabajo por decreto sin tener en cuenta si los trabajadores son más productivos o no; o bien todos aquellos trabajadores cuyo nivel productividad este por debajo del nuevo SMI se irán al paro (o a la economía sumergida), porque no será rentable para el empresario; o las empresas aumentarán los precios de sus productos generando una escalada inflaccionaria, para hacer rentable su producción. En líneas generales, la subida del SMI significa la expulsión del mercado laboral a los ciudadanos menos productivos (principalmente personas con baja cualificación, jóvenes e inmigrantes)

Una subida del SMI supone más desempleo y economía sumergida o una estabilización de los salarios reales a través de la inflacción, es decir, aunque los trabajadores ganen más el coste de la vida aumentará, por lo que su poder adquisitivo será el mismo.productividad-de-espana-relacion-ue Por lo tanto, no es verdad que se garantizarían salarios reales más altos, si se aumenta los salarios por decreto. La tasa de productividad de España se encuentra por debajo de la media de la UE y mientras siga así, los salarios se mantendrán. No nos dejemos engañar, cualquier intento de aumentar los salarios de la gente por decreto solo traerá: más paro e inflacción y menos consumo e inversión.

Los ejemplos internacionales apuntan hacia la dirección señalada. En 2009, el Gobierno federal de EEUU fijó un salario mínimo de 7,25$ la hora, pero los estados e incluso algunas ciudades pueden establecer un umbral superior.

Tasa de paro en Seattle
Tasa de paro en Seattle

El caso de Seattle es uno de los más destacados, puesto que sus autoridades decidieron un aumento progresivo del SMI hasta los 15 dólares y se ha convertido en un ejemplo de modelo, que no hay que seguir. La subida del SMI ha provocado la pérdida de 10.000 puestos de trabajo y ha aumentado un punto la tasa de desempleo, según el American Enterprise Institute. En Alemania se fijó en el año 2015 un SMI de 8,5€ la hora, que se ha llevado por delante 60.000 empleos en el primer año según el IAB- think thank de la Oficina Federal de Empleo alemán (IAB reconoce que se necesita más tiempo para valorar los efectos de la introducción del SMI en Alemania). Otro caso es Venezuela, donde Nicolás Maduro en línea con su predecesor ha subido el SMI un 30% porque “Estamos obligados a concentrar todos nuestros esfuerzos, nuestra inteligencia, organización y capacidad de lucha para vencer la guerra económica de los capitalistas”

Un mercado laboral sin SMI es para muchos un panoráma desolador, donde los trabajadores vagan desposeidos de sus derechos laborales aterrados por la codicia de los patrones. Sin embargo, la realidad vuelve a dar la espalda a los alarmistas. Los países europeos que carecen de salario mínimo o fijan un umbral más reducido en el caso de los jóvenes tienden a tener unas tasas de desempleo juvenil más bajas (Reino Unido, Nueva Zelanda, Australia y Países Bajos poseen tasas de desempleo juvenil entre el 10-15%), sobre todo si se comparan con España, cuya tasa de paro juvenil es de las más altas de Europa, cercana al 50%. Además, los países europeos sin salario mínimo disfrutan de un salario medio mayor, desmontando así a quienes pretenden aumentar sueldo por decreto. (INE-informe)

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Asimismo, la productividad real del trabajo por hora expresada en euros tiende a ser mayor en aquellos países sin salario mínimo, al tiempo que los jóvenes adquieren una mayor formación y experiencia al poder entrar en el mercado laboral con más facilidad, elevando con ello su productividad.

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Por último, los países europeos que carecen SMI poseen una tasa de paro del 7,1% frente al 11% de los países que poseen un SMI.

Es cierto que existen excepciones, pero todas ellas tienen una explicación.Por ejemplo, Luxemburgo posee el SMI más alto de Europa, una tasa de paro muy baja y unos salarios muy altos. diferencias-entre-gap-productividad-smi-y-tasa-de-paro Esta excepción se debe a la gran diferencia que existe entre la productividad media y el SMI, es decir, el problema no es la existencia de un SMI, sino que dicho salario suponga una barrera de entrada que expulse a gran parte de los trabajadores del mercado laboral. Si los trabajadores son muy productivos, el SMI puede ser alto y no destruir empleo, pero si tenemos una escasa diferencia entre el nivel medio de productividad y el SMI, una subida arbitraria del precio del factor trabajo puede tener efectos catastroficos para la economía. La relación entre la tasa de paro y al diferencia entre Productividad-SMI tambien es apreciable en las CCAA.

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En conclusión, subir el SMI bruscamente es una mala idea en la economía porque es una barrera de entrada que funciona como un arma de destrucción masiva de empleo. Además, su subida perjudica a colectivos como los jovenes, los inmigrantes, ya que suelen tener una menor experiencia y cualificación. Podemos y el PSOE se equivocan completamente, ya que con sus medidas nuevamente van a perjudicar a toda la economía, pero especialmente a quienes tanto dicen defender, es decir, a los ciudadanos más desfavorecidos. Para cobrar mejores sueldos no hay atajos o milagros que valgan, no existe un mesias omnipotente y salvador que nos vaya a subir los salarios sin ningún efecto en el empleo y los precios. Para cobrar mejores salarios necesitamos ser más productivos, es decir, necesitamos mucha más libertad económica, un mercado laboral más flexible, impuestos más bajos y mayor ahorro e inversión.

 

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OPINA:

  • Antonio López Miró

    ¿Y por qué existían sueldos tan miserables en la era victoriana? La verdad es que me convence más la lectura de Dickens que todos los planteamientos teórico-liberales.