¡Cuidado! Vienen los mercados

¡Cuidado! Los mercados criminales han vuelto a lanzar un nuevo ataque contra los indefensos países del sur de Europa. Los mercados cuentan con el apoyo de la poderosa Troika, con el de Merkel con su perversa idea de la austeridad, con la banca mafiosa y ¿Cómo no? con la casta. No tengáis dudas de que intentarán implantar la dictadura de los mercados, pero ¡Tranquilos, no todo esta perdido! Unos valientes tratarán de defender la dignidad, la soberanía y el gobierno del pueblo. Para salvarnos de la desgracia del neoliberalismo,  vencerán a los lacayos de las élites en democracia pero necesitan nuestro apoyo…

Por desgracia, la introducción no es solo un excelente preámbulo para una película de ciencia ficción, sino la retórica utilizada por algunos partidos políticos o gobiernos incompetentes. En esta línea están los discursos de personajes públicos, gobiernos y partidos como; Ada Colau, “¡Aguanta Grecia! ¡Aquí estamos para plantar cara a La Troika y a los mercados criminales!” (reunión de Ciudades en Común) ;el partido político de Podemos, “Hay dos campos enfrentados: la austeridad y la democracia, el gobierno del pueblo o el gobierno de los mercados y sus poderes no elegidos. Nosotros estamos con la democracia.” ; Tony Boza (economista próximo al gobierno de Venezuela), “los mercados han creado este castigo de la inflación” ;o el gobierno argentino hablando de “venganza de los mercados.”  Sin embargo, ¿Realmente son tan malvados los mercados?

Los mercados no actúan de manera unilateral. Lógicamente, en el mercado se toman millones de decisiones cada segundo y no están en absoluto consensuadas. Es absurdo pensar que los mercados actúan como un ente porque los mercados es todo aquel que tiene dinero para invertir, si generalmente los inversores deciden no comprar deuda pública en un momento determinado no quiere decir que los mercados ataquen al país, sino que se esta protegiendo del alto riesgo que conlleva el activo debido al elevado déficit público y la ausencia en el panorama de reformas que tiendan a reducirlo para mejorar la sostenibilidad del sector publico ¿Vosotros dejaríais vuestro dinero a alguien que gasta mucho más de lo que tiene, y que además no piensa reducir ese desequilibrio para poder devolveros vuestro dinero en el futuro? Además, los mercados no actúan unilateralmente por un “supuesto” consenso para imponer su voluntad. Los mercados son la consecuencia del poder estatal, quien tiene la capacidad de manipular los tipos de interés o inyectar cientos de millones en la economía a través de la política monetaria.

Los “haters” de los mercados ven la decisión legítima de un inversor de no comprar un activo financiero como un ataque al derecho inherente de un gobierno a gozar de la disposición del bolsillo del inversor para gastarlo cuando quiera, como quiera y a bajo coste. Más allá de la ficción, este derecho NO existe y viola el mínimo reconocimiento del derecho de propiedad individual.

Los inversores tratarán de asegurar su inversión e intentarán firmar un programa de deuda con reformas estructurales para favorecer la sostenibilidad de las cuentas públicas. En esta situación el gobierno habla de soberanía, dignidad y dictadura de los mercados, sin embargo ¿Quién esta obligando al gobierno a depender de los mercados? ¿Si les preocupa la dictadura criminal de los mercados porque se endeuda? Si a alguien no le gusta las reglas de juego de los mercados, ya que considera injusto que los inversores busquen generar una pequeña rentabilidad y preferiría una obra social que le diera dinero ilimitado y gratis, no tiene porque participar de ellos (tal y como Carlos Sanchez Mato ,concejal de hacienda en Madrid de IU, coherentemente mantuvo su intención de no acudir a los mercados en la gestión del consistorio en la UCM). Lo que es incoherente es criticar las supuestas duras condiciones de los mercados (por cierto, recordemos que estamos en un contexto de mínimos tipos de interés) y la excesiva deuda pública proponiendo mas déficit, es como criticar la obesidad proponiendo más donuts.

Los gobiernos incapaces de ajustar las cuentas públicas y expertos en endeudar a la ciudadania han creado el perfecto enemigo para echarle las culpa de sus problemas. Esos mismos problemas creados por su irresponsabilidad presupuestaria, su falta de valentía para acabar con el clientelismo político y su incompetencia para cuadrar sus cuentas son trasladados a los mercados, a través de la propaganda gubernamental y la de sus aliados. La culpa de los problemas es siempre de los mercados, los ricos, el IBEX 35 o la Troika que nos tienen manía y nunca de los políticos, por lo cual hemos creado el supuesto enemigo de cualquier régimen populista para echarle la culpa de sus males. Los mercados son ese perfecto enemigo porque es indefinido (no se pueden defender, ya que no tiene rostro ni nombre) y encima es extranjero.

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