Demócratas hipócritas, o Societat Civil Catalana

El título de este artículo puede provocar que muchos saquen bilis por su boca ¿Por qué? Porqué los auténticos hipócritas y dictadores, según los mencionados, somos los independentistas. Porque, por supuesto, para qué debatir.

Éste es un artículo de opinión de un independentista sobre una organización unionista. Y soy consciente que quien lea esto lo va a interpretar como una mala fuente, ya que según la mayoría de la gente, los contrarios no tienen opiniones o datos veraces y objetivos sobre sus rivales políticos. Bien, vengo a desmentir esta “regla”.

La organización de la que voy a hablar es Societat Civil Catalana (SCC). Es conocida por su posición, antepuesta a la Assemblea Nacional Catalana (ANC), de defender la pertenencia de Cataluña a España. Es un objetivo legítimo, y como no tienen derecho a defenderlo con todas sus fuerzas y armas democráticas. Pero la crítica no va por ahí. Son una organización que se presenta como una agrupación de demócratas, que es verdad, en cierta parte lo son. Aun así tienen una conexión con el fascismo y el neofranquismo que debería asustar a la mayor parte de unionistas y partidos demócratas que defienden la “unidad de España”. Estoy dispuesto a analizar todas esas conexiones, pero también su hipocresía cuando se habla de temas como la corrupción o los actos de los políticos independentistas.

Comencemos con un acto del año pasado en mi universidad. El pasado mes de abril del año 2016, SCC puso una carpa informativa con el objetivo de, más tarde el mismo día, leer un manifiesto sobre el SEPC UAB y las acciones del sindicato contra ellos. Hasta ahí bien. Tienen todo el derecho de leerlo y defender lo que defienden. El problema fue que con ellos, cerca de la carpa, había una docena de neonazis. Éstos fueron quienes empezaron un conflicto entre los estudiantes, que se manifestaron de manera pacífica, y los fascistas. Bien, prosigo. El tema fue que estos neonazis descalificaron a estudiantes por su color de piel, alzaron el brazo (salutación típicamente fascista) y cantaron algún que otro cántico de carácter poco demócrata. SCC y su sectorial juvenil, allí presentes, viendo como se visualizaba el conflicto aprovecharon la situación en su favor. Aprovecharon la manifestación contra los neonazis y, obviamente, contra ellos por no desvincularse de ese grupo de gente, para leer el manifiesto y así quedar como víctimas. El problema, únicamente, no fue ese. El problema es que no se han desvinculado aun de los fascistas.

Sigamos, con un supuesto ataque a una carpa de SCC el día de Sant Jordi en la UAB. Estuve allí, y lo vi todo. No se produjo ningún ataque, lo que se produjo fue una manifestación, por parte del SEPC UAB (Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans, miembros de la Esquerra Independentista), contra la existencia de SCC en la universidad debido a sus vínculos con el fascismo. Alguien, no perteneciente al grupo manifestante, cogió la bandera de España y con un cúter (según SCC fue con un puñal) la rasgó, nada más. Esto fue lo único que sucedió, pero según diversas fuentes (obviamente de fuera de Cataluña, como no) “por suerte no hubo heridos”.

Pero aquí no acabamos, aun, con la conexión de éstos con el fascismo. Día 19 de marzo, plaza Urquinaona, Barcelona. SCC consigue movilizar a más de 5000 personas para “Frenar el Golpe” (separatista). Hasta ahí solo hay un error, pues cuando se confunde votar con alzarse en armas, se comete una falta a la democracia bastante grave. Pero si avanzamos y vamos analizando quien formó parte de la movilización veremos que diferentes buses vinieron desde otras partes de España para añadirse a la manifestación, pero que sobre todo, también hubo presencia de legionarios, de Fuster-Fabra, exdirigente de Fuerza Nueva, partido fascista surgido durante la famosa transición, miembro de la organización “Somatemps”, de origen fascista, también. El problema, no es su incorporación a la manifestación, sino la vinculación de SCC con ellos, y el no querer apartarse de estos grupos violentos. Y si, comparados con el “ataque” a la sede del Partido Popular de Cataluña hace dos semanas.

Su hipocresía afecta, por un lado, negativamente a los unionistas que, de manera valiente y coherente, defienden su posición y; por otro, nos da alas a los independentistas catalanes, pues este error provoca que muchos piensen sobre cómo esta asociación busca representar al unionismo. Es normal, claro, defenderlo desde Madrid. De hecho, periódicos como ABC, La Razón, El Mundo, Ok Diario y El País han defendido a SCC de “ataques de independentistas”, de la “dictadura que hay en Cataluña” porqué como no, “sabemos lo que pasa en Cataluña”.

Mucho se habla de la corrupción en CDC, bien hecho, lo aplaudo y lo apoyo. Ahora bien, cuando no interesa, no se habla ¿verdad? Cuando hay partidos o miembros de partidos unionistas SCC no dice nada. Prefieren callar porque saben que esos casos les afectan de cerca y porque reconocer que los partidos unionistas en Cataluña han robado más que según que independentistas, duele. Pero no voy a comparar los millones que han robado cada uno porque de facto todos han estafado a los catalanes, independientemente de su ideología, su posicionamiento político sobre Cataluña y su partido. Ellos dicen 3%, Cas Palau. Yo digo Caso Inipro, Caso Efial, Caso 4F, Caso Mercuri…¿Dónde están ahora los defensores de la transparencia? Hipocresía pura y dura.

Y para acabar el artículo haré referencia a lo que ellos llaman “división”. Hay “división” en Cataluña. El presidente Puigdemont divide a los catalanes. El independentismo divide a los catalanes. Claro, no podemos negar que existe división en Cataluña, como la existe en Bretaña, en Quebec, en Galicia, en Andalucía, en Berlín o en Oslo. La división social existe, según sus datos subjetivos, desde que el independentismo gobierna, cuando no gobernaba había pacifismo y era todo uniforme e igual, en fin, que sus argumentos son patéticamente falsos. Esto es Societat Civil Catalana: hipocresía, fascismo, mentiras y estafa.

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