¡Pásame una magdalena!

El WhatsApp ha estado echando humo durante todo el día. Y a eso de las 10.30 de la noche, decido que va siendo hora de desconectar del sin parar de los “memes ” catalanes. Así que cogo un libro y un cigarro; me voy a otra habitación, con las ventanas abiertas de par en par, para disfrutar del momento de lectura y de las vistas de la ciudad, aprovechando este otoño veraniego.  Continúa leyendo ¡Pásame una magdalena!

Gestionando, su elección…

Dos amigos. Una cafetería. La conversación que mantienen en ella, ya la venían trayendo desde las cinco de la tarde, hora a la que ya que habían fijado su cita. Bueno, esa conversación se venía gestando desde el domingo, y era viernes. Ese domingo, por la noche, ella confesó a sus dos más cercanos colegas, un sentimiento que no había compartido con nadie, nunca.

Volvemos a la cafetería.

-Haber, ¿se lo digo o no no se lo digo, que hago? ¿Cómo gestiono ésto? No se lo digo, no. No se lo puedo decir(dice ella preguntándose y contestándose al mismo tiempo).
-No se lo digas(dice su colega,y continúa), en todo caso, y ante la situación, es el el que tiene que dar el paso.
-Jodeer…en mala hora… Como me dijo nuestro colega, Serafín “no se lo digas que la vida da muchas vueltas”… No…. Si.. Ya. Para vueltas estamos…pues en estas circunstancias, yo así y planteándome en este momento lo que te acabo de plantear…no me puedo casar. Ufff, ¿qué hago, cómo gestiono ésto? (si, otra vez, pregunta retórica, un sin parar en la vida de esta chica hasta ese momento). A lo que responde su colega y amigo presente en el café: -como diría Spinoza: “su idea de la libertad es sólo la ignorancia de la causa de sus acciones”. 

De seguido la conversación fue tomando otro rumbo, conducida como no por su audaz colega: – mira los mossos, Cataluña y Rajoy. Separación, ruptura de España….cada uno intenta gestionarlo a su modo o según sus convicciones…
En ese momento, ella no se paró a pensar el razonamiento que su amigo deseaba que desarrollará interpretara. Sólo se preguntaba, a santo de que me habla éste ahora de Cataluña.
La conversación continuo por otros derroteros mientras dejaban el café y daban un paseo,acompañado como no por citas de su agradable amigo, a las que ella en ese momento no les veía ningún sentido. Pero más tarde lo tendría, vaya que si lo tendría.
Se despidieron en un cariñoso abrazo prometiendo se ver dos semanas más tarde. Ella necesitaba huir ese fin de semana en concreto.

Tras pasar el fin de semana, en lugar apartado,  pero no de retiro espiritual… y dando vueltas a la cabeza, sin llegar a ninguna conclusión(salvo la de no casarse), y sin hilar toda la cantidad de citas con las que su gran colega le había bombardeado la cabeza aquel día, llegó el lunes. Un lunes anodino, de oficina en la que se dan postureos y cotilleos. De camino a casa…parón repentino.

-¡¡Joder!! , pensó ella. Y en ese momento cayó en la cuenta. – El problema en mi vida es como el de Cataluña, es la gestión, la elección de la forma sobre que y cómo quiero llevar mi vida.

Todos intentamos gestionar nuestra vida libremente, dependiendo, cómo no, de las circunstancias más o menos favorables que nos rodean. En el caso de ella, se dió cuenta de que su libertad para gestionar su vida, era mucho más amplia en cuanto a su poder de elegir con quien, cuándo, y cómo quería vivir su vida, que la del ejemplo que estaba poniendo su colega todo el tiempo en aquella cafetería sobre Cataluña.
-¡¡Joder!!! Si, esto es la vida…