El prescindible

Este lunes se reunían el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, con el objeto de acercar posturas en el marco de una negociación para que el segundo se abstuviese permitiendo que España pudiese tener gobierno después de casi un año de interinidad. Sin embargo, Pedro Sánchez, nada más salir de la reunión, anunció que la reunión había sido “totalmente prescindible” en lo que podemos considerar una falta de respeto no sólo al líder del partido más votado de España sino que también es una bravuconada hacia los españoles que están hartos ya del bloqueo institucional.

El problema de Pedro Sánchez es que los españoles no creen que la reunión haya sido “totalmente prescindible” pues esta era necesaria para que haya mas síes que noes en la investidura para que el Congreso de los Diputados pueda investir al presidente del gobierno. Resulta que los españoles piensan que quien realmente es prescindible es Pedro Sánchez porque ni gobierna, ni deja gobernar. Este señor que desprende arrogancia, tozudez y desasosiego por los cuatro costados. Es exclusivamente culpa suya que España no pueda tener un gobierno que acometa las reformas necesarias para continuar por la senda del crecimiento, la creación de empleo y el sostenimiento de los servicios sociales propios del Estado de bienestar.

Las consecuencias de este bloqueo son muchas pero una de ellas la van a sentir especialmente los sectores más vulnerables de la sociedad, esto es que no se aprueben los Presupuestos Generales del Estado. Ello implica que las partidas presupuestarias quedan automáticamente congeladas al prorrogarse los presupuestos del año pasado. En este sentido, los funcionarios podrán también comprobar como sus nóminas quedan automáticamente congeladas así como las pensiones de nuestros mayores.

Pero “el prescindible” no sólo tiene secuestrados a los españoles con carácter general sino que también tiene cautivo a su propio partido pues le ha impuesto un incomprensible no a la formación de gobierno. No son pocas las voces autorizadas del PSOE que han manifestado que habría que estudiar la investidura de Mariano Rajoy para evitar así las terceras elecciones en lo que sería una abstención patriótica. Pero ello no gusta al absolutista Pedro Sánchez, quien ejerce un poder dictatorial en su partido con su escuadrón de fieles más sectarios que brillan singularmente por su escasa preparación política, falta de carisma y absurdez argumental. En su partido saben perfectamente que están haciendo el ridículo; pero a ver quién es el listo que dice lo que piensa en ese clima de adulación al amado líder Sánchez.

Pedro Sánchez no es capaz de asimilar que su partido retrocedió en la segunda convocatoria electoral mientras que el de Mariano Rajoy vio claramente incrementados sus apoyos. Si el 20D el PP sacaba una ventaja de 33 diputados al PSOE, ahora esa ventaja es de 52 escaños. Pero “al prescindible” no le importa, él quiere gobernar a toda costa caiga quien caiga y, si tienen que caer los españoles, que caigan. Le da igual que los españoles tengan que votar indefinidamente hasta que salga el resultado deseado.

A los ciudadanos se les está agotando la paciencia. Ellos han cumplido con su función democrática, eligiendo a sus representantes, mientras que estos últimos están incumpliendo los suyos. Pero seamos justos, no todos los representantes son iguales; PP, Cs y CC han tenido la altura de miras suficiente para hacer cesiones llegando a un consenso que beneficia a todos los españoles. Sin embargo, el PSOE no ha hecho nada más que torpedear esos esfuerzos, perpetuando esta anomalía democrática. Pedro Sánchez cree que unas nuevas elecciones le beneficiarían y por eso quiere forzar la situación hasta cotas nunca vistas en democracia. Pero se equivoca con esa táctica pues si los españoles tenemos algo claro es que el PSOE será el partido más perjudicado pues no sólo no alcanzaría la presidencia del gobierno ni como regalo de Navidad.

En definitiva, podemos decir que aquí no sobra nadie salvo el líder de los socialistas pues sin él habría gobierno y con él, pues ya veremos, pero, de momento, ni gobierno ni nada. Sólo espero que podamos tener la fiesta en paz y disfrutar del día de Navidad como Dios manda y no como guste “el prescindible”.

Tomás González García

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