España a Eurovisión ¿Y si fuera un caso de autosabotaje?

Seguramente pueda parecer un poco conspiranoico el título y la propuesta para el debate y la reflexión, pero inidicios, como las meigas, haberlos, háilos. Y es que, aunque Eurovisión sea una plataforma ideal, un concurso visto por millones de personas en Europa y fuera de ella, y que puede pronto tener un hermano gemelo en Asia-Pacífico, a los españoles, ya, no les convence. Y además, están los asuntos económicos y políticos que vienen ligados tanto al riesgo de una victoria como de una derrota. Como es bien sabido, los eventos de masas son ocasiones ideales para cualquier tipo de “exposición” pública de planteamientos políticos. Y ese podría ser el caso. Así pues, España … prefiere dejarse llevar. Total, para lo que sirve …

Antes de nada conviene recordar una obviedad, que todos pasan por alto. Y es que España no compite en Eurovisión. Es un convencionalismo. Lo envía Radio Televisión Española, en tanto que ente público, miembro de la UER, Unión Europea de RadioDifusión, entidad que, entre otras cosas, también emite el concierto de año nuevo desde Viena. Y no, en España, RTVE no es la única miembro de la UER. Así pues, son una entidad por país las que envían representante. Y no, no puede transferirse, salvo causa de muerte, como pasó con la empresa en Grecia, o está sucediendo en Israel actualmente. Esto pone en duda la presencia en el siguiente concurso, mientras la nueva entidad sucesora no sea miembro de la UER. Es un asunto interesante, aunque al público se la trae al pairo.

Al estar en el top 5, España, junto a Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, participan directamente en la final, y por lo tanto, no se han de batir el cobre en las preliminares, en las semifinales, o en una dura competencia interna, para luchar por una canción con posibilidades, potente, con garra. Y, como sucede en las comparsas de una semana grande cualquiera, puede ser muy goloso tener tu caseta en el centro de la ciudad en esa jornada, pero eso te obliga a sumarte al resto de actividades del colectivo comparsero el resto del año (navidades, semana santa, día del comparsero … etc). Así, RTVE se ve obligada a remitir a parrilla televisiva, con prioridad máxima, aquellos programas accesorios, en los que debe hacer parte. Y emitir su semifinal en hora, en directo, porque sino, el castigo es tremendo, y eso no puede ser.

Si RTVE, es decir, en términos coloquiales, España, quisiera ganar eurovisión, podría. Portugal ha ganado 2017 con una infumable canción de arte y ensayo, de un autor que odia hace años eurovisión, que no lo ve, y que encima, tras ganar, minusvaloró profundamente el valor de los demás artistas y sus canciones. De esta manera hasta Remedios Amaya hubiera podido hacer un buen papel, por comparación. Donde viene el problema? Bueno, en 2018 Portugal deberá encontrar una localización donde acoger el festival, y gastarse unos 10-20 millones de euros, que no tienen, en un evento de estas características, que, fuera del país, sólo se reconoce unas horas durante 3 jornadas. Así de cruel es la victoria. Aunque, en principio, lanza la carrera de un artista y eso …

Cuando se ve el tongazo que se pudo disfrutar en la jornada de selección del candidato a representar a RTVE en eurovisión, está claro que, tanto para el medio como para el propio artista, es un grave error que traerá consecuencias. Ahí están, cero votos en el voto profesional, cinco votos en el televoto de los europeos, y, por consiguiente, el último puesto. El de la victoria, pero por abajo del todo, en el culo del barríl. Aunque, claro, si se piensa en la pasta que cuesta organizar el evento, que los artistas consolidados no quieren ir … y, para que engañarnos, a diferencia de otros países de Europa, eurovisión ya no concita adhesiones como antes. No emociona. Los españoles son así. Así se puede empezar a comprender que se prefiera hacer el regalo de comunión a un chavaluco cualquiera, como si fuera un premio más, antes de mirar un candidato serio. A los españoles, eurovisión es una carga, más que una oportunidad.

Si RTVE, España, tuvieran serio interés por eurovisión, el marketing y la propaganda del asunto duraría todo el año. Algo así como San Fermines, que cuando terminan, queda ya menos de un año para empezar los del año siguiente. Obviamente no es el caso. Es como un sarampión anual que hay que pasar, no hay de otra. Además, pasa lo siguiente … en el caso hipotético de que RTVE renunciara, que no España, hay otros medios que, hipotéticamente, podrían intentar, públicos, claro, hacerse con esa plaza … se imaginan al hispano español de siempre viendo como la radio televisión gallega, vasca o catalana, amén de la de valencia o baleares, envían un representante, por turno quinquenal, cantando en su lengua vernácula correspondiente, mixada con el inglés? Ese riesgo político hay que evitarlo. No se puede cantar en otra lengua que no sea el Castellano. Bueno, o en otra europea, por supuesto. Pero en España, sólo castellano. Faltaría más! Así pues, mejor dejarse llevar … que afrontar ese hipotético desafío separatista en lo lingüístico, que tanto daño haría al hígado de los buenos castellanos viejos. Incluso a algunos de los nuevos.

Así pues, en resúmen, si, se puede pensar que en una campaña de sabotaje propio, para que el festival, la participación, quede bajo control, siempre supeditada a una noble no competencia, se puede entender que el Chiquilicuatre fuera vilipendiado. No, no fue por lo estrafalario, sino porque tuvo la osadía de terminar en la mitad de la tabla del festival. Eso no puede ser. Eso igual acaba animando a otros, estos sí, artistas, a semejanza de Europa, y se apueste por un, por ejemplo Auryn, en sus primeros años, ya semi consolidados, con tablas en un escenario con miles de oyentes, y que la proyección, hacia adentro y hacia afuera pueda ser útil … aunque claro. Si en España se pasa del resultado, más allá del chascarrillo por la clasificiación, en el café mañanero del día posterior al evento, o del lunes siguiente, todo lo más, poco va a impulsar la carrera del que se envíe. Y como, en el extranjero, es complicado meter el morro en sus listas de éxitos, el menú está servido para la desidia, el abandono, y el dejarse llevar, en piloto automático, en un carril con cartas marcadas desde la propia RTVE.

Eurovisión es una maravilla y una delicia para los sentidos, y, si se repasa, hay canciones de todos los estilos, y el estilo de la casa, se sabe, algo que puede tener éxito, y aquello que se irá al cajón del olvido. RTVE lo sabe, y por eso hace lo que hace. Es muy consciente de todos los detalles, los desgranados, y los que se escapan a la reflexión y ocultan para que no sepamos la verdad, como si fuera el caldero de papa pitufo: un secreto que el resto de pitufitos somos incapaces de asumir, dado que somos “adolescentes mentales” para ellos. Y es así que, mejor la paz, que un sufrimiento mañana. Mejor sabotear la presencia española no vaya a ser que un repentino y sorpresivo éxito propicie un agujero más a ese Black Hole que es la deuda, histórica, de RTVE. Y, además, si ya ni Sevilla ni Madrid apuestan por unos Juegos Olímpicos, mucho más rentables … para que correr el riesgo de pillar eurovisión? Seguridad, tranquilidad, y, si queda algún eurovisivo en el estado español, que se haga fan de … Australia. Opciones tiene. Así que, menos quejarse y más tricotar esas bufandas. España con Australia, y los demás … que malos, que malos, que malos que son, envidiosos, esa es la razón … y que votan por política, todo es política … y además se votan entre ellos, países vecinos, países de culturas similares. Que vergüenza. En cambio, España, noblota como siempre lo hace todo bien … tanto que ni Portugal da el 12, ni se lo dará Catalunya cuando vote en el certamen. Lo dicho, en el televoto, a votar por Australia. Vivan los Koalas. Que monos y achuchables. Y viva España, por siempre colista en eurovisión; que diría RTVE. A fin de cuentas, si ser féliz no es tan difícil.

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