Esperanza Aguirre ¿la Margaret Thatcher hispana?

Esta semana asistimos en directo a la caída de Esperanza Aguirre, a quien le espera el ostracismo, del que será puntualmente sacada para algún acto electoral discreto. Puede que hasta la veamos convertida en “esa persona a que usted se refiere”; quienes como Pablo Casado fueron aupados por ella en la política la olvidarán –si no lo han hecho ya-; y los libros de texto de las escuelas madrileñas, más pronto que tarde, dejarán de referirse a ella como la persona que trajo la “modernidad a la región” [véase: http://www.abc.es/madrid/20150921/abci-libro-primaria-esperanza-aguirre-201509211124.html ]

Hace tiempo, años, le dije a un buen amigo mío también centro conservador como yo, pero devoto de la lideresa: “Esperanza Aguirre quiere ser Margaret Thatcher pero se queda en Sarah Palin”. Hoy me siento casi visionario.

Bromas aparte, es un hecho reconocido por la propia ex mandataria autonómica que siempre quiso imitar el estilo, carácter e ideas de la líder tory. Lástima que su incoherencia y quizás los hechos la dejen en muy mal lugar en la comparativa. Lástima que crea que para ser Margaret Thatcher basta con ser mujer, ser de derechas y tener carácter… Es mucho, mucho más que eso.

Esperanza Aguirre de joven.

Esperanza Aguirre ha sido la hija de familia acomodada cuya militancia de joven el Partido Liberal ni tampoco sus principios neoliberales le han impedido vivir siempre de lo público –irónica excepción hecha de su trabajo como cazatalentos- primero de funcionaria municipal y luego hasta el pasado lunes, en diversos cargos públicos: concejal en el Ayuntamiento de Madrid, Presidenta del Senado, Ministra de Educación Cultura y Deportes, Presidenta de la Comunidad de Madrid y otra vez concejal en Madrid.

Margaret Thatcher también vivió la mayor parte de su vida de lo público como diputada, ministra y Primera Ministra, retirándose finalmente a la Cámara de los Lores. Eso sí, estudió ayudando en la tienda de ultramarinos familiar desde antes de entrar en Oxford donde se graduó en químicas. Posteriormente ya trabajando en el sector privado a jornada completa, casada y con hijos, se sacaría derecho estudiando de noche. Se le podrán reprochar muchas cosas a lady Thatcher, pero ni sus peores enemigos le niegan su casi brutal claridad –claridad que no debe confundirse con el populismo gritón de la líder madrileña- ni que se hizo a misma como persona y profesional.

Cuando pudo disputar el liderazgo de su partido Esperanza Aguirre se hizo a un lado. Quemarse políticamente no era tan importante como devolverle al centro derecha la “ideología liberal conservadora” que tanto añora en su último éxito editorial. Dimitió para no quemarse electoralmente dejando a un sucesor que… sin comentarios. Volvió a deshora, tras el célebre episodio del carril bus y con el “caso Granados” ya estallado, imponiendo su candidatura a la alcaldía de Madrid, siendo sus antecedentes y su estilo en aquella campaña más un lastre que una ayuda. Ha tenido que ver amputadas por la corrupción sus manos derecha e izquierda para marcharse…

Margaret Thatcher concurrió a unas primarias por liderar a su partido sin que nadie diera inicialmente un chavo por ella. Venció y le dio a su partido tres victorias consecutivas arrolladoras. Su modelo de país, sobre todo en lo económico, la sobrevivió a ella y a su partido. Cuando los laboristas de Blair volvieron al nº10 de Downing Street no se atrevieron a tocar un ápice de lo substancial. Forzada a dimitir por su partido, temeroso de una derrota electoral, no dudó en seguir apoyando a los conservadores, a pesar del mal trato recibido. Las ideas importaban más que su persona.

Margaret Thatcher

¿Para qué engañarse? Si en el mejor de los casos Esperanza Aguirre “no sabía nada”, habrá que darle la razón a José Antonio Zarzalejos [véase: http://blogs.elconfidencial.com/espana/notebook/2017-04-22/esperanza-aguirre-rubia-tonta-operacion-lezo-ignacio-gonzalez_1370894/ ]. Habrá que considerarla como una más entre los liderazgos mediocres del autonomismo español, únicamente apta en la incentivación del llamado “capitalismo de amiguetes”, el cacique bueno que se decía antes. Por lo demás, como tantos barones territoriales de derecha e izquierda, gestora mediocre, despilfarradora y ansiosa de cortesanos pelotas. Esos mismos cortesanos, según parece, una vez la cegaron ante los indicios y la ensordecieron ante los avisos sirviéndose de su vanidad, arramblaron con todo a manos llenas.

Hablando claro, una vez reconocida a Esperanza Aguirre como lo que es, la verdadera tragedia para el centro derecho será creerse que realmente ha perdido a algo o a alguien.

 

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