Mi experiencia con los Refugiados

Hace pocas semanas uno de mis profesores, el Dr. Moya nos dio la oportunidad a algunos estudiantes de ingresar en la Clínica Jurídica de Migraciones de la Universidad de Barcelona. De la experiencia académica trabajando codo con codo con gente que ya está ejerciendo, me llevo un muy grato recuerdo… ojalá pudiera decir lo mismo de los casos de refugiados sobre los que Stop Mare Mortum nos ha pedido asesoramiento.

Entre los abogados de migraciones hay un dicho: “al despacho se llega llorado de casa”. No es para menos, porque la imposibilidad de conciliar la dignidad de la vida humana con la normativa ensombrece el ánimo de cualquiera. Nunca he sido especialmente idealista en tema de migraciones. Tengo claro que la economía europea sería incapaz de absorber la masa de inmigración económica que llega a sus fronteras. Los controles son inevitables y también las denegaciones de entrada. Sin embargo, nunca imaginé que los gobernantes, escudándose en este hecho, se acomodaran nacional e internacionalmente en prácticas que ya no pueden ser consideradas políticas de control, sino mero desentendimiento en la gestión de la desesperación humana con que todo hombre público debe estar comprometido.

Quizás sorprende pero la Convención del Estatuto de los Refugiados de 1951 no reconoce la condición de refugiado, es decir, el derecho a recibir asilo, a alguien por el mero hecho de huir de un país en guerra. Es necesario que se dirija contra él una persecución individualizada por razones étnicas, raciales, religiosas o de grupo social. En caso contrario se trata de un exiliado que quizás pueda optar a alguna forma jurídica de protección, pero no al asilo. Esto se debe a que esta Convención se hizo entre diversos países pensando en los desplazados y huidos durante las persecuciones del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial en general.

No sería hasta años después cuando se aprobara el Protocolo de Nueva York de 1967 que hace extensiva la Convención de 1951 a cualquier tipo de persona que se integre en su definición de refugiado por otros conflictos. Por cierto, no todos los países han ratificado el Convenio han hecho lo propio con el Protocolo. La UE según su propia normativa (!) no reconoce como “país seguro” a ningún Estado que no haya ratificado ese Protocolo. Lo adivináis ¿no? ¡Exacto! Turquía nunca ha ratificado el Protocolo. Hemos firmado un Acuerdo de Extradición de sirios con un país que sólo aplica la Convención de los Refugiados a las víctimas del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial.

Incluso sin tener esto en cuenta, los Estados de la UE no lo han podido hacer peor. Oficialmente por medio de una Decisión del Consejo –un tipo de norma- se ha dado salida a un acuerdo entre Estados para reagrupar a 24.000 personas desde Italia y otras 16.000 desde Grecia entre los demás Estados Miembros. Para entrar en estas cuotas los exiliados sirios deben solicitar asilo en Grecia e Italia, de este modo entrarán en unas listas para irlos trasladando a medida que se vaya ofreciendo las plazas.

Este sistema se ideó para burlar el Reglamento de Dublín, norma básica de asilo para la UE –además de Noruega, Suiza y Liechtenstein- de acuerdo con la que es responsable de analizar la solicitud de asilo o en su caso conceder algún tipo de protección o acogida el país por el que entra la persona en situación irregular. Aunque en principio cualquier Estado podría, a pesar de esta norma básica, decidir asumir la custodia de presuntos refugiados o exiliados para darles el asilo u otro tipo de protección, únicamente Alemania hizo uso de esta facultad, lo cual obligaba a Grecia e Italia a soportar la carga del problema en solitario al no dar el vigente marco normativo otras alternativas que la buena voluntad.

La solución aunque quizás insuficiente no era mala… sobre el papel. El problema es que el plazo de 24 meses para llevar a cabo las reubicaciones previstas en la Decisión está siendo flagrantemente incumplido por muchos Estados entre ellos España cuya pasividad ha recibido severas críticas de la Comisión Europea. Teníamos 24 meses para sacar un número de plazas y aún nada… ¿Qué haremos sacarlas todas de golpe al final para colapsar el proceso? El colmo te lo encuentras cuando los Estados incumplidores rechazan emplear sus propios procedimientos de reubicación alegando que claro eso afectaría a la integridad del que prevé la Decisión, sí, sí, la misma decisión que de facto incumplen.

Decirle a gente que huye de su país que no puedes hacer nada por ellos jurídicamente hablando es más duro de lo que se pueda imaginar. Pero es lo que hemos tenido que decirle a una familia con menores cuyo padre tiene severos problemas de salud que había solicitado asilo en la Embajada de Atenas… al menos no les podemos dar una solución en el corto plazo, si bien intentaremos otra vía.

Por mi parte mi parte sólo me queda decir que jamás me sumaré a la crítica la UE ya que en esta materia ella necesita de los Estados; por sí mismos y porque además el Consejo Europeo y el Consejo de Ministros, dos órganos claves en la toma de decisiones de la UE –mil veces más que el Parlamento-  y absolutamente decisivos en esta materia, los conforman los Gobiernos de los Estados directamente. Esos mismos Gobiernos aterrorizados con perder votos por acoger a quienes huyen de las bombas.

COMPARTE ESTE ARTÍCULO:

OPINA: