Flaco favor al Periodismo

Y no, esta vez el título no hace referencia al presente artículo. Aunque vaya a centrarme a hablar de una publicación en concreto que apareció en ‘La Vanguardia’, sirve de excusa para hablar de la situación actual. Y es que ahora nos creemos que todo es periodismo, y en consecuencia cualquiera de nosotros tiene el derecho a escribir lo que le plazca. Y me incluyo. Ante esto, el flaco favor viene dado por la actitud de ciertos soportes (diarios) de los medios de comunicación.

Cada vez tenemos muestras más claras. La prensa escrita, y en especial la digital, se ha vuelto rápidamente identificable hacia una predominancia ideológica. El juego, empieza con titulares pretenciosos y textos vacíos. Y encima, con faltas de ortografía. La magia de la ‘libertad digital’, donde sin duda alguna los diarios deportivos digitales se llevan la palma.

Para ilustrar lo anteriormente dicho hasta aquí, Joaquín Luna vomitaba su desprecio en la página web de ‘La Vanguardia’. ¿Y por qué no? Eso justamente se debieron plantear los señores y señoras encargados de revisar el artículo. Bueno, hoy se celebra la ‘Castanyada’. Encima que tenemos que trabajar, seguro que nadie nos hace caso. Además, si es controvertido seguro que conseguimos más audiencia. -Cerrar Ventana. Inicio, Apagar ordenador-. Feliç Castanyada!

Lo más intrigante de este autor, es que lleva dedicándose al periodismo desde, como dicen, toda la vida. Redactor en el soporte anteriormente mencionado, parece haber pasado de ser ‘políticamente incorrecto’ a un simple bufón. Con el paso de los años ha cambiado la gracia por la falta de respeto constante. Así lo demostraba a finales del año pasado cuando escribía ‘Ir de Putas’, despersonificando a todas las víctimas de la prostitución y hablando de estas como una simple opción para el consumidor.

La bravuconería del Capitán Alatriste, esta vez, se titulaba ‘Menos Panellets y Más Halloween’. Un panfleto pornográfico para la caspa menos autocrítica e hiperventilada. Sí, de esas que se fuman un puro y beben whisky mientras se ríen a solas en su bonito salón. A parte de inventar conceptos como ‘la civilización mediterránea’ o repetir palabras, en el primer párrafo ya se puede apreciar su honesta imparcialidad:

“Catalunya se viste de Halloween y, para disimular la derrota, los niños y las niñas del país han aprendido algo tan superfluo, antieconómico y antipedagógico como hacer panellets en clase”.

El artículo prosigue decidiendo cuales son los perversos valores de la cultura catalana y menospreciando el sistema educativo catalán equiparándolo con el de Finlandia. Y esto es muy gracioso. Hubo un día en que nos dimos cuenta que el sistema educativo de los países del norte era de una inmensa calidad. Pero los más gracioso de esto, es que cada uno de este modelo como más le place y le adjunta las características que más le gusta.

Y justamente eso es lo más ridículo, que la argumentación del (señor) Luna se basan en lo que él cree que es el sistema educativo de Finlandia. Menos menear el vasito enfrente la chimenea y más viajar.

Tras tragarnos que hacer panellets es un ‘insulto a la repostería’, y que si formáramos parte de dicho gremio deberíamos sentirnos ofendidos, este cree que es la actividad menos pedagógica posible. Pues bien, quizás debería saber que el modelo escolar en Finlandia se basa en lo informal y lo relajado. Los niños apenas tienen deberes, y hasta van en calcetines por la escuela. Es más, se pretende que la educación primaria y obligatoria, hasta los 15-16 años permita tener al alumno el tiempo libre suficiente para que este participe en el máximo de actividades extraescolares posibles. Los juegos en clase y los descansos son la tónica de sus escuelas.

Encima, vaticina que si esta costumbre catalana fuera algo saludable y económico, se deberían hacer panellets todos los días del año. ¿Es que acaso usted come Roscón de Reyes como postre cada día? Y dejando de lado el caso de los panellets, tal afirmación es un insulto a todas las costumbres relacionadas a una fecha, sean o no, como dice usted, de la ‘civilización mediterranea’.

Y para terminar (al fin), el autor, ya habiéndose manchado la camisa de tanto sacudir el vaso, marca paquete para creerse así un poco más hombre: “lo que de verdad mola hoy es disfrazarnos de brujas y zombis, vestir de negro –lencería incluida– para ver si nos muerde alguna bruja despistada o, al menos, la suegra se desmelena y hace un striptease sobre la mesa”. Simplemente patético, despedirse con un mensaje que prolongue el machismo en nuestra sociedad.

Solo una pregunta, para que usted pueda llegar a entenderlo ¿qué cree que pensaría su madre si leyera esto?

Artículo original: http://www.lavanguardia.com/opinion/20161031/411455144888/menos-panellets-y-mas-halloween.html

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