Sí a la democracia directa a nivel municipal

No son pocos los polítologos que pronostican una inminente batalla ideológica entre dos concepciones de la democracia: la democracia representativa y la democracia directa. ¿Qué significa esto? Por un lado encontramos a los defensores del primer modelo el cual concentra un determinado poder en un político elegido por la ciudadanía a la que representa frente al segundo que propone que el poder recaiga directamente sobre el pueblo y que éste decida directamente cuestiones que hasta ahora pertenecían a la labor del político.

Ambos modelos presentan una diversidad de ventajas e inconvenientes que podríamos exponer en profundidad mas, sin embargo, hoy defenderé la posibilidad y la necesidad de incrementar la participación de los vecinos en el gobierno de sus municipios. De esta manera, ante la dificultad que a mi parecer podría actualmente conllevar la aplicación de una democracia directa a nivel estatal o regional expondré su viabilidad a nivel municipal.

Antes de adentrarnos en posibles modelos de democracia directa a nivel municipal debemos plantearnos por qué es necesario que los vecinos tengan poder de decisión sobre su municipio. En primer lugar, el ayuntamiento es la institución cuyas competencias afectan de forma más cercana al ciudadano ya que sus diferentes servicios cubren una necesidad de un grupo muy concreto de ciudadanos a diferencia de, por ejemplo, una gran infraestructura construida por el Estado cuyos usuarios pueden ser de prácticamente cualquier punto del país. De este modo se hace necesaria la participación de los ciudadanos ante la dificultad de las instituciones y de los concejales de conocer las necesidades de reducidos grupos de ciudadanos pues la comunicación entre los ciudadanos y sus representantes no es lo suficientemente fluida. Por otro lado, con un mayor poder de decisión de los ciudadanos, se evitarían derroches y obras e infraestructuras innecesarias, que desafortunadamente fueron tan comunes en España durante los años de bonanza económica, ya que solo se realizarían si logran el apoyo de un suficiente número de vecinos que las consideren necesarias.

En lo que respecta a la posibilidad de materializar una democracia directa a nivel municipal, viable a día de hoy gracias a la extensión del uso de las nuevas tecnologías, encontramos un amplio abanico de posibilidades. Por un lado se puede reducir el papel de los alcaldes y concejales a la gestión y representación eliminando todo su poder decisión y suprimiendo los plenos siendo así el alcalde una especie de representante legal de los vecinos siendo estos últimos los que votarán todas las propuestas y decisiones del consistorio. Por otro lado, también se puede plantear la posibilidad de un modelo mixto que conserve los plenos mas que, en éstos, los votos de los concejales cuenten un 50% y los de los ciudadanos otro 50%. De este modo yo personalmente defiendo el segundo modelo por diversos motivos: en primer lugar no propone un cambio tan drástico y su transición desde el modelo actual no sería tan complicada, así mismo permite ahorrar dinero a los contribuyentes dado que se necesitará un menor numero de ediles y, por último, garantiza que los representantes no tomen decisiones que se alejen de la voluntad popular. En suma, aglutina ventajas tanto de la democracia representativa como de la democracia directa.

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