La esencia de vuestra lucha

Se cumplen 40 años de una de las desgracias más significativas de nuestra historia, la matanza a manos del fascismo español de una serie de personas que lucharon por el establecimiento de la democracia en nuestro país. No quería faltar a este homenaje hacia personas que influenciaron en mí en la búsqueda de la consecución de los Derechos Humanos.

Contaba yo con unos catorce o quince años cuando oí por primera vez esta historia. Era entonces cuando comenzaba a recibir historia contemporánea en el instituto, sinceramente no encontré demasiado interés en ella, quizá fueran cosas de la edad.

Sin embargo, con el paso de los días comencé a interesarme un poco más, a preguntar a profesoras, a la familia, a buscar información en internet, y me di cuenta del trasfondo del hecho y de lo que pudo significar aquello en una transición que daba sus primeros pasos, me di cuenta del retraso de derechos y libertades que supuso 40 años de franquismo.

Actualmente, casi dieciséis años después de aquel “descubrimiento”, es increíblemente más fuerte ese sentimiento de impotencia por el arrebato a la vida, a la dignidad y la lucha por los DDHH de tanta gente.

Y también sentimiento de impunidad y de incredulidad. Impunidad e incredulidad por cómo, hijos, nietos y seguidores del fascismo español expresan hoy en día sin titubeos, en las calles, en los medios y en las instituciones, las consignas que llevaron al asesinato de nuestros compañeros y de tantos otros y provocaron torturas a miles de personas. Verdugos en libertad y sin aplicación de ningún tipo de Justicia.

En Europa, estos movimientos de extrema derecha se están haciendo fuerte. El caso de Grecia, Francia, Alemania, Reino Unido y más recientemente Austria u Holanda son ejemplos claros de que hay que tomarse muy en serio la circunstancia, que no debemos dar pie a que utilicen el sistema democrático para sus intereses xenófobos y racistas y que debemos castigar, con las herramientas que el Estado de Derecho nos proporciona, a aquella gente que hace que cada día me sienta más avergonzado y más impotente de la idea del mundo que queremos construir. Debemos derrotar al fascismo.

Estados Unidos no es otra excepción. La reciente reelección de Donald Trump como Presidente del país ha roto los esquemas de la práctica totalidad de los países de medio mundo. Con un discurso fácil y retrógrado, ha conseguido captar la atención de la ciudadanía media. Donald Trump, cubierto y defendido por gran parte de la oligarquía económica, pretende hacer creer al ciudadano, que piensa igual que él y que tiene los mismos intereses. Nada más lejos de la realidad.

Soluciones fáciles, lenguaje sencillo y discurso contundente como receta del fascismo para conquistar a un electorado mermado por las prácticas perversas del capitalismo neoliberal. En EE.UU. y en Europa, tenemos un problema.

Como sociedad democrática, avanzada y de Derecho, tenemos la obligación moral de acabar con estas situaciones que no hacen más que minar la convivencia de toda la ciudadanía y pone en peligro a los sistemas democráticos de todo el mundo. Necesitamos actuar.

Que el ejemplo y la lucha de tantos salvadores de la democracia en España sirva para ahuyentar a los fantasmas que ponen en peligro la democracia a la que tanto costó llegar.

Por la Libertad, compañeros y compañeras. ¡¡No Pasarán!!

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