La gala de los goya y la subvención

El pasado 4 de Febrero se celebró la gala de los Goya en el Marriott Auditorium Hotel de Madrid. Allí, como todos los años, la Academia de Cine concedía los premios a los mejores profesionales de nuestro cine, y allí también, como todos los años, un lobby exigía mediante la mentira y la descalificación vivir a expensas de todos los contribuyentes en nombre de la “cultura”. En definitiva, un espectáculo grotesco donde los haya.

Mariano Barroso, vicepresidente de la Academia de Cine, dio un discurso junto con la presidenta, Yvonne Blake, en el que señaló que el cine español no solo no vivía del Estado, sino que el Estado debía agradecer los beneficios que genera la industria del cine:

Nuestras salas recaudaron en 2016 más de 605 millones de euros, lo que le ha hecho recaudar por IVA al Estado 105 millones. El presupuesto del Estado para cine ha sido de 77 millones de euros, es decir, que el Estado ha recaudado en concepto de IVA de entradas al Cine 28 millones de euros más de lo que va a gastar en él. No somos un sector que vive del Estado, sino un sector que genera riqueza para el Estado”

El auditorio recibió con aplausos estas estadísticas, pero parece que desconocían que el Sr. Barroso estaba comparando peras con manzanas. Cuando vamos al cine en España, no todas las películas son españolas. De hecho, la mayoría de las salas están ocupadas por películas norteamericanas. Los 105 millones de euros recaudados en concepto de IVA no los genera únicamente la industria de cine española, sino que hace referencia a la recaudación total en las salas de España, por películas nacionales y extranjeras. Comparar la recaudación general obtenida por toda la industria del cine en España, con las subvenciones que se dan específicamente al cine español es bastante manipulador.

En realidad, el cine español obtuvo una facturación neta según ministerio de industria de 109.782.556 euros, por lo que contribuyó a las arcas del Estado en 23 millones de euros. Y teniendo en cuenta que recibió 77 millones según el Sr. Barroso, se deduce que aquella industria del cine que dice generar tanta riqueza para el Estado, esta recibiendo el triple en subvenciones estatales de lo que ingresa al erario público, es decir, el lobby del cine en España nos cuesta 54 millones de euros a todos los contribuyentes.

Los intereses privados de este colectivo se han escondido bajo el mantra de que hay que defender la cultura mediante la subvención. Sin embargo, este argumento es muy cuestionable. Si las obras que producen son buenas, en función de que son valoradas por los consumidores, no necesitan ninguna subvención, ya que son rentables. En consecuencia, ¿por qué tenemos que hacer rentables obras que nadie quiere ver? Y si alguien directamente no quiere consumir cultura por las razones que sean ¿por qué tiene que pagar por fomentar un servicio que ni siquiera vaya a disfrutar?

Aceptando que haya que subvencionar la cultura per se, también cabe preguntarse lógicamente si todas las obras que se producen son “cultura”. Si lo son, una persona que produzca cualquier cosa puede reclamar su “derecho” a recibir una subvención, y esa creación cultural teniendo en cuenta la diversidad de corrientes artísticas puede ser desde un grafiti callejero hasta los excrementos de una persona almacenados en una lata (Piero Manzoni) o un simple inodoro (Duchamp). Al no parecer sensato defender que por cualquier creación artística se pueda reclamar una subvención (por absurda que parezca o poco valorada que sea la creación artística), habría que determinar lo que es digno de subvencionar y lo que no lo es.

¿Con qué criterio va a juzgar el Estado si algo es cultura o no? Si establece un modelo determinado como hacían las Academias antiguamente, puede cometer gravísimos errores. Solo tenemos que recordar que tanto uno de los movimientos artísticos más importantes de la humanidad, el impresionismo, como uno de nuestros pintores más destacados, Francisco de Goya, fueron rechazados por la Academia. Por lo que el Estado estará destruyendo la creatividad e incentivando un modelo específico, en detrimento de otros que pueden ser tan buenos o incluso mejores, que el modelo que el Estado defiende. En conclusión, cualquier criterio que elija el Estado cae en la arbitrariedad, ya que no hay nadie capaz honestamente de fijar lo que es cultura y lo que no, y lo que debe ser valorado por la sociedad y lo que no.

Sería profundamente injusto que la calidad de cultura lo determinará un Estado por muy bien intencionado que sea o por muy sabios que el comité de burócratas sea (fatal arrogancia), ya que lo deben decidir los individuos. Es perfectamente legítimo la creación artística por muy variopinta que sea (incluso las obras que he mencionado), lo que no es legítimo es exigir una subvención por ello. De la misma manera, que ni el” grafitero”, ni Manzoni, ni Duchamp pidieron una subvención la industria del cine tampoco se merece vivir a costa de los contribuyentes, sino generar valor para consumidores que libremente quieran asumir ese precio, como cualquier empresa hace en una economía de mercado.

Además, si es cierto que el Estado ofrece 77 millones de euros a través de ayudas económicas del ICAA, una línea de créditos blandos del ICO para la producción de largometraje solo por defender la cultura ¿Por qué no dedica ingentes subvenciones a los pintores, poetas, escritores? ¿Acaso estos señores no crean cultura? Y si estos privilegios a la industria del cine nacional son solo para defender la cultura, ¿Por qué existe una participación obligatoria de la televisión, por la que se obliga a las cadenas de tv a contratar una cuota mínima de cine español? ¿Acaso el cine norteamericano no es cultura?

Todo apunta a que realmente el Estado esta al servicio de un lobby privado que vive a expensas del contribuyente, y que como todos los años desde el Marriott Auditórium Hotel exige reforzar sus privilegios en el obsceno espectáculo en el que se ha convertido la gala de los Goya.

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OPINA:

  • Oscar Barja

    La cultura también está subvencionada en los museos, teatros públicos, etc . , y soy de los que piensa que “parte de la cultura” debe tener “cierta” subvención, porque la cultura es educación y la educación es la clave para el Futuro de una sociedad.
    Pero seamos realistas, usted sabe cuántos empresarios están subvencionados en este país ?? Los de los olivos , los de la agricultura, los de los medios de comunicación, los de la fresa, cereza, pepino, avicultura, etc etc etc, y como no son “mediáticos”, pues las personas de “a pie” no se enteran señor Requejo Rubio.

    Este es un país de subvencionados/clientes de los partidos políticos tradicionales, y esos “empresarios” callan y otorgan y así , NO saldremos nunca de nuestro letargo económico. Solamente salimos ( a duras penas ) a base de impuestos a los trabajadores vía IRPF y a pequeños y medianos empresarios a los que nos “sangran” para pagar “la fiesta” de otros .

    Gracias por su artículo con el cual me identifico en gran parte, pero con “matices”

    Un sa