Contra la ideología nacionalista

Antes de comenzar este artículo, en el que voy a criticar el nacionalismo como doctrina política, quiero clarificar el objetivo de mi crítica. El nacionalismo es la ideología que nace en el siglo XIX que pretende establecer la nación como el principal referente identitario. El nacimiento de esta nueva corriente de pensamiento vendrá acompañada del surgimiento de los movimientos nacionalistas, que a día de hoy tienen una gran influencia en la vida política. De este modo mi crítica va dirigida al nacionalismo y a los movimientos que lo defienden no debiendo ser confundida esta doctrina con el simple aprecio o apego a la cultura de una región o país siendo este segundo denominado comunmente como patriotismo.

En el caso concreto de España podemos encontrar diferentes movimientos nacionalistas: los nacionalismos periféricos – cuyo objetivo es el reconocimiento como nación de una determinada comunidad autónoma ya sea dentro del Estado Español o independiente – y el nacionalismo español o centralista – defiende la indisoluble unidad de la nación española y la uniformidad cultural de ésta- .

En nuestro país es algo muy común encontrarse con críticas a los movimientos soberanistas de Cataluña y Euskadi incidiendo en su inspiración nacionalista mas muy a menudo estas críticas vienen de quien a su vez defiende otro nacionalismo, el español. Es decir, tan nacionalista es el PNV y el Partit Demócrata Catalá (antigua Convergencia) como Vox. Así pues en España podemos evidenciar el choque de nacionalismos por el cual movimientos que sostienen una idea similar (la nación como principal referente identitario como mencionábamos al inicio del artículo) se enfrentan al concebir diferentes naciones. Los nacionalismos, pues, condenan a la humanidad a la división y han sido y son uno de los mayores detonantes de conflictos bélicos dada su inevitable tendencia a chocar entre sí. Ejemplos históricos de conflictos causados por discordias nacionales son las dos guerras mundiales y la Guerra de los Balcanes mientras que la Guerra en el este de Ucrania es un ejemplo de un conflicto actual causado por dicho motivo.

Llevados a un extremo los nacionalismos pueden ser también el germen de la xenofobia y el racismo. A estos extremos llegan algunos movimientos nacionalistas cuando toman un giro chovinista por el cual superponen su nación (con su etnia, religión y lengua común) sobre el resto de naciones y culturas del mundo. En esta línea el escritor irlandés George Bernard Shaw (1856-1950) decía:

  • “El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí.” https://es.wikiquote.org/wiki/George_Bernard_Shaw

 Así mismo también existe un elemento en el nacionalismo que puede favorecer el surgimiento de movimientos extremistas e incluso totalitarios; la pertenencia a una nación como base de la creación de una identidad del individuo. No obstante esto no significa que ni mucho menos todos los partidos y movimientos nacionalistas sean xenófobos o racistas, solamente aquellos que caen en el extremismo.

El nacionalismo como hemos visto tiende a la división de la humanidad y puede provocar el aislamiento nacional. De esta forma la ideología nacionalista comienza a perder sentido en un mundo globalizado en el que se vaticina una confluencia de culturas y una cesión de soberanía estatal en aras de transferirla a entidades supranacionacionales. ¿Seremos capaces de apartar los nacionalismos para centrar el debate político en cuestiones que requieren la atención y la voluntad de la sociedad como son el deterioro medioambiental, la desigualdad y la conservación del estado del bienestar entre otras?

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