¿Es lógico que la energía sea causa de agotamiento? En España lo es.

El Informe sobre el Estado de la Unión Energética (que ha publicado esta semana la Comisión Europea) vuelve a poner de manifiesto que, en materia de energía, el principal problema de España es, sin duda alguna, su dependencia de los combustibles fósiles (petróleo y gas), que se encuentra 17 puntos por encima de la media de la U.E. 28. En los últimos 20 años, en España, el consumo de gas natural se ha triplicado, desde el 7,7% hasta el 22% del consumo bruto nacional de energía.

Los datos anteriores reflejan claramente cuál es el problema de España y más concretamente en su balanza comercial, en la cual se encuentran, tanto las exportaciones e importaciones de bienes y servicios. Recientemente se ha conocido el dato de las exportaciones españolas al resto del mundo que son entorno al 30% de la riqueza nacional y alrededor del 25% del Producto Interior Bruto, y no queda ahí la cosa, sino que, España ha obtenido un resultado espectacular en lo que a exportaciones se refiere llegando a alcanzar una cifra de récord (255.441 mil/millones de euros). Después de los datos tan positivos aportados sobre el comercio exterior, ¿Os creeríais si os digo que España tiene un déficit comercial de -2.39%? Y os preguntaréis… ¿Porqué? hay una cosa que se llaman importaciones que son las compras y adquisiciones de bienes y servicios que España realiza al exterior de su territorio. Entonces… ¿Gastamos más que ingresamos? Efectivamente, ¿Aún teniendo unas exportaciones asombrosas que han crecido a cifra récord? Así es. España tradicionalmente se encasilla como país tradicionalmente deficitario en lo que a comercio exterior se refiere porque desde hace bastante tiempo España tiene una dependencia brutal del sector energético, importando ese gas y ese petróleo del que carecemos para poder producir esa energía que necesitamos, ¿A qué precio? exactamente el 32% de lo que produce el país en un año y alrededor del 26,50% del PIB.

Cómo decía líneas atrás España carece de yacimientos de petróleo y tampoco tiene bolsas de gas. Según los expertos la solución más adecuada sería, desconectar el gas de la generación de energía y apostar por las energías renovables, que independizan nuestra economía de las fuentes de energía foráneas. Aunque la apuesta gubernamental de los últimos veinte años, sin embargo, siempre ha olido a gas.

Así, y según este primer Informe sobre el Estado de la Unión de la Energía, si en 1995 solo el 7,7% del consumo bruto nacional de energía había que apuntárselo al gas natural, hoy, dos décadas después, ese porcentaje llega al 22. Por el camino, varios gobiernos (PSOE, PP, PSOE, PP) y dos puertas giratorias: José María Aznar (asesor en Endesa), Felipe González (consejero en Gas Natural Fenosa).

También todo hay que decirlo, las energías renovables son muy costosas asumirlas a día de hoy en nuestro país, puesto que, introducirlas de golpe conllevaría una gran inversión inasumible en estos momentos, ¿Qué veo conveniente? Lo más razonable en mi humilde opinión sería que los dos tipos de energía fuesen de la mano (las renovables de menos a más y el gas y petróleo de más a menos) hasta poder ser capaces de abastecernos con energía a un menor coste, mayor eficiencia y limpieza no sólo para favorecer esa balanza comercial, que obviamente alcanzaría un superávit, sino para que, un país entero y cuando digo país entero englobo a sus ciudadanos, empresas, familias y por supuesto gobierno no estén tan sujetos al mercado energético y lo que eso conlleva que es ni más ni menos que, nuestra economía se vea tan dañada por los precios al alza (no actualmente que el petróleo está por los suelos) tanto del petróleo o del gas, ya que, dependemos cerca del 99% de energía obtenida fuera de nuestras fronteras. Un dato muy a tener en cuenta en mi opinión.

Es una verdadera y auténtica lástima que España siga pegando una patada hacia adelante a el problema energético que nuestro país lleva experimentando desde hace más de dos décadas, pero como todos sabéis, no es el único problema que España lleva arrastrando y arrastrará, esperemos que poco tiempo, y que el próximo gobierno, sea del signo político que sea, tome cartas en el asunto y asuntos que preocupan y afectan realmente a nuestros ciudadanos. Con medidas acertadas y sensatas.

 

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