Marxismo cultural y Globalización

El presente artículo hace un breve repaso al proceso por el cual se construye la realidad, el discurso lingüístico, el papel de los medios y el cambio que ha supuesto Internet en este panorama. Por todo esto, la consiguiente homogenización de la cultura y los efectos en nuestra sociedad Occidental.

Vayamos por pasos, y antes de empezar recordemos que la imagen es el elemento más utilizado en comunicación persuasiva por su riqueza, rapidez de percepción-asimilación y facilidad para la transmisión de conceptos y valores (Fanjul). Lo que nos lleva a hablar del concepto de imagen social.

El concepto consiste en una creación icónica y simplificada (frecuentemente estereotipada), que representa el discurso social que una determinada cultura hace sobre una determinada realidad social. Y aquí entran en juego los mass media, herramientas muy poderosas de creación de imágenes sociales por su abasto en las sociedades actuales. Para más inri, el desarrollo de la informática ha permitido crear prototipos icónicos de muchos discursos sociales.

Llegados a este punto, pasamos a hablar de lo que conocemos como Representaciones Sociales (RS), y que ocupan el lugar de los diferentes objetos sociales. La RS es creada, o representa a un producto que ya está formado. Esta representación deriva en el objeto social, que compone el conocimiento y una parcela de la realidad. Y esta creación, consecuentemente actúa como condicionante del mundo. Todos sabemos lo que podemos decir en público, y cuando conviene que nos autocensuremos.

Este hecho es lo que la politóloga alemana Neumann nombró como Espiral del Silencio. Todas las personas tienen miedo a quedar aisladas, resultado de la idea que un grupo social o sociedad tiene la capacidad de aislar a los sujetos a causa de sus opiniones. En consecuencia, este miedo silencia a los sujetos i no permite que expresen sus opiniones. Los mass media, son un factor importante relacionado con la idea dominante y con la percepción de la idea dominante de las personas.

Por todo lo anteriormente dicho, la RS es la representación de alguna cosa. No reproduce un objeto del mundo, dado que se trata de una creación resultante de la interpretación del objeto, y esto comporta las formulaciones de su creador (o creadores). Esto se articula a través del discurso y la comunicación. Las RS construyen la realidad a partir de las prácticas sociales y de la información que recibimos del entorno, posibilitan la comunicación social dado que no son individuales, y delimitan y consolidan grupos.

Proceso de como la RS se crea y se interna en nuestra realidad.
Proceso de como la RS se crea y se interna en nuestra realidad (Dorado).

¿E internet?

Ese nuevo medio rey, lleno de una disparatada cifra de mensajes y estímulos, generando un continuo ruido y provocando desequilibrios como la falta de concentración, además de psicopatías como el estrés y la ansiedad. Vivimos la Infoxificación, un síndrome ocasionado por las emergentes Tecnologías y Ciencias de la Información (TICS), demostrando que la desinformación se ha convertido en el pan y circo del s.XXI: cuanta más información, menos atención. Las TICS, son una gran herramienta que bien usadas pueden ser una gran vía de conocimiento para los individuos. Pero sin este uso responsable, pueden convertirse en una gran cortina de humo, donde en la cultura de la urgencia la gente se entera de todo y nada a la vez.

Como McLuhan ya vaticinó en 1971, hemos habitado una ‘aldea global’: un mundo reinado por la inmediatez en el que no existe identidad para los individuos. El exceso de información incontrolada que circula por Internet, es el caldo de cultivo para la infoxificación y la desinformación. Ya en 2012, el 70% de la población española ya era internauta, y el 72,6% de estos accedían a Internet a diario.

Esto nos ha llevado a lo que Manfredi llama la ‘cultura mosaico’, basada en la fragmentación de la realidad y la pérdida del sentido de coherencia. En sintonía, Lipovetsky en 2006 ya concluye en una sociedad rodeada de una pantalla global (el Smartphone actual), rompiendo el discurso narrativo a favor de lo plural. O la ‘cultura-mundo’ de Barriga, la cual pone fin a la heterogeneidad y universaliza la cultura. Y todo esto, converge en la The Filter Bubble de Pariser, un ecosistema en el que Internet muestra lo que considera que queremos ver, pero no necesariamente lo que necesitamos ver o queremos ver realmente.

Irremediablemente, esto ha derivado en el actual Marxismo Cultural. Tiene origen a una escuela del marxismo que analiza la cultura como el factor decisivo en la opresión, en lugar de los factores económicos de Marx. Y ahora, entramos nosotros en juego. Una consecuencia del marxismo occidental (como la Escuela de Frankfurt) y su búsqueda de popularidad en la década de los 60, sostiene que existen estructuras de poder opresivas dentro de los artefactos culturales tradicionales de la sociedad occidental como el capitalismo, el nacionalismo, la familia nuclear, el género, la raza o la identidad cultural. Su objetivo, acabar con esta hegemonía.

Es decir, un conjunto de ideas y actitudes que se ejecutan en oposición directa de los principios y valores básicos o fundamentales de la sociedad occidental y la religión cristiana mediante su rechazo como atrasados, obsoletos u opresivos. Y justamente, quien ha sabido realmente sacar provecho de esto ha sido uno de sus peores enemigos: la globalización, homogeneizadora de culturas, internacionalizando sus estructuras y aprovechándose de una parte del discurso del marxismo cultural.

Por todo esto, el marxismo cultural actúa como limpiador de conciencia de la cultura occidental, mientras la globalización actúa como limpiadora de nuestra identidad en favor de sus híper-estructuras económicas. Las dos caras de la moneda. Bienvenidos a la ortodoxia Occidental.

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