El modelo empresarial japonés

El modelo empresarial de Japón

Japón ostenta el sexto puesto  en el Índice Competitividad elaborado anualmente por el Foro Económico Mundial que lo sitúa como una nación económicamente próspera y con una alta productividad laboral.

De este modo, puede resultar interesante hacer un esbozo del modelo de empresa japonés, que puede resultar hasta exótico a ojos de un occidental dadas las asombrosas peculiaridades de la gestión empresarial nipona.

Antecedentes históricos

Japón durante los siglos XVI y XVII se cerró en banda al comercio internacional reduciéndolo al mínimo. La excepción en este periodo autárquico fue el pequeño asentamiento holandés en la isla artifical de Dejima a través del cual la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales tenía el permiso del emperador para atracar un número limitado de barcos comerciantes (que osciló entre uno y 17)  en dicho puerto. En esta línea en Japón se conservó un peculiar sistema feudal en el campo y una extensa red gremial en las ciudades.

Sin embargo, las políticas proteccionistas de Japón llegan su fin en la segunda mitad del siglo XIX tras la amenaza del comodoro norteamericano Mathew Perry en 1853. Este episodio supuso que los japoneses tendrían que aceptar integrarse en el comercio internacional y en el capitalismo de una forma u otra, iniciando reformas o doblegándose ante fuerzas militares extranjeras; ya no tenían elección.

Así, poniendo fin al Período de Edo (1603-1868), el país nipón entra en una nueva etapa: la Revolución Meiji. En este período se dan profundos cambios en la estructura económica, política y social del país; un ejemplo claro de este cambio es la abolición de los privilegios de los samuráis. Se trata de una tardía transición entre el feudalismo y el capitalismo en la que se introducen cambios tecnológicos de la Primera Revolución Industrial y, por fin, de una vez por todas, Japón se abre definitivamente al comercio exterior. Sin embargo, la Revolución Meiji no supondrá en ningún momento una occidentalización del país en un sentido estricto, si bien se moderniza la economía japonesa, en ningún momento se pretenden instaurar los valores y la cultura occidental. De esta forma el lema de este proceso de cambio fue: “Modernización occidental, tradición japonesa”. En efecto, se consideró la cultura japonesa totalmente compatible con la modernización económica repercutiendo esta postura sustancialmente en el actual modelo empresarial japonés, muy diferenciado del occidental debido a su peculiar filosofía y ética empresarial.

Bases y principios morales

Para entender el modelo empresarial de Japón es necesario hacer referencia a las principales corrientes morales de esta nación. Las religiones más extendidas son el sintoísmo y el budismo japonés; la mayoría de japoneses afirma seguir en mayor o menor medida ambas creencias

En lo que respecta al sintoísmo, nos encontramos con una religión que apenas contempla dogmas mas, sin embargo, de ella se desgaja un código de valores prácticos. En líneas generales el sintoísmo establece un origen común de carácter divino entre los espíritus o dioses, el hombre y la naturaleza.

Por otro lado la influencia del confucianismo es así mismo notable. Se trata de una combinación de doctrinas morales y religiosas creadas por el pensador chino Confucio y que serían exportadas a Japón con posterioridad. Cabe destacar de esta creencia el relevante papel de la autoridad moral, que recaería sobre los samuráis, y el especial énfasis que hace en valores que giran en torno a la pertenencia, ell servicio y la lealtad al grupo.

De este modo, mientras el individualismo y la idea de competitividad predominan en la ética empresarial occidental (sobre todo en la estadounidense), en la empresa japonesa, producto de la conjunción de las morales sintoísta y confuciana, encontramos una moral comunitaria en la que hasta cierto punto podríamos decir que trabajadores y directivos conforman una gran familia en la que prima el trabajo en equipo.

Desde un punto de vista económico estas bases morales refuerzan el papel de la responsabilidad social corporativa. Este concepto, para aquel que no este familiarizado con él, hace referencia al compromiso adoptado por la empresa de cara a controlar las externalidades (consecuencias en la sociedad y el medio ambiente) de su actividad. Para un directivo japonés, así como para el resto de trabajadores, es una gran humillación cualquier impacto negativo que pueda provocar la empresa a la que pertenece. Un ejemplo es la dimisión del presidente de Toshiba en 2015, a raíz de un escándalo de corrupción, en la que éste practicó el saikerei (reverencia en modo de disculpa).

Las claves del modelo empresarial japonés

El primer aspecto a señalar se trata de la visión a largo plazo de la relación entre trabajador y empresario. Las empresas japonesas suelen contratar a los trabajadores para un largo número de años e incluyen en sus planes la formación del trabajador. Así mismo las empresas grandes tratan de ofrecer salarios generosos. Está mal vista una remuneración baja dado que se considera que perjudica la imagen de la empresa.

En segundo lugar, el trabajo en equipo es la base fundamental del funcionamiento de la empresa. En este modelo no hay cabida para el individualismo pues se concibe al trabajador como un eslabón. También cabe destacar en este aspecto el uso habitual de la rotación del trabajo como medio para mantener la motivación.

Por otra parte los asalariados nipones son muy trabajadores y apenas tienen vacaciones.  Un trabajador que lleva seis meses en una empresa tiene derecho por ley a 10 días de vacaciones pagadas y aquel que lleva seis años y medio trabajando de forma ininterrumpida en una empresa tiene derecho a 20.  Pese a tener derecho a menos días de vacaciones que los trabajadores europeos, los japoneses, de acuerdo con las estadísticas, apenas aprovechan de promedio un 48,8% de los días de vacaciones a los que tienen derecho.

Finalmente, no podemos hablar del modelo empresarial japonés sin hacer referencia a Konosuke Matsushita, fundador de Matsushita Electric Industrial Company, que estableció siete principios con el objetivo de lograr no solo la prosperidad de su empresa sino también del conjunto de la sociedad:

  1. Contribución a la sociedad.
  2. Imparcialidad y honradez.
  3. Cooperación y espíritu de equipo.
  4. Esfuerzo para la mejora.
  5. Cortesía y humildad.
  6. Adaptación y asimilación.
  7. Gratitud.Estos principios, a día de hoy, actúan como principios rectores en las grandes empresas japonesas y constituyen la base de la cultura empresarial japonesa.
  8. Konosuke Matsushita

    ¿Debemos seguir el ejemplo de Japón?

    Sin duda, podemos concluir que la gestión empresarial japonesa tiene un sinfín de peculiaridades. No obstante, más de uno se preguntará si en Europa podríamos aplicar este modelo empresarial, lo cual, a mi juicio, es verdaderamente inviable. Si bien es cierto que no es ninguna idea descabellada importar determinados aspectos, como hemos explicado a lo largo de este artículo, el modelo empresarial de Japón es en buena medida producto de la cultura nipona, lo que dificulta sustancialmente su imitación en terceros países. Las bases de este modelo están profundamente enraizadas en la moral e historia del país. Además, si pretendiésemos seguir el ejemplo japonés, sería necesario hacer un extenso análisis de sus ventajas e inconvenientes. En contraste, el propósito de este artículo no es más que limitarse a exponer y describir la gestión empresarial japonesa, sin entrar en su valoración.

Fuentes

http://www.laopinioncoruna.es/economia/2009/01/25/modelo-empresarial-japones/254987.html

http://www.academia.edu/5690985/4_4_Matsushita_7_principios

http://www.ieco.clarin.com/economia/claves-modelo-gestion-empresas-japonesas_0_1552044951.html

https://sites.google.com/site/conociendo10religiones/home/sintoismo

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