Que no nos representan

Llevo cinco meses igual. Cinco meses de precampaña, campaña, post campaña y otra vez precampaña. Verborrea política es la que ya entra por un oído de mi cabeza y sale por el otro. Llevamos cinco meses parados, en la misma situación de bloqueo político que nos impide constituir un gobierno estable para nuestro país. Hoy no me voy a dedicar a comparar programas, no quiero aburrir al lector con cifras de gasto, medidas fiscales o recortes en la administración pública. Hoy quiero invitar al lector, que en la mayoría de los casos va a ser un potencial votante, a que reflexione conmigo sobre la situación a la que hemos llegado.

Nuestro parlamento se halla totalmente fragmentado, en cinco bloques con posiciones bien definidas, la derecha del PP (123), el centro de C’s (40), el centroizquierda del PSOE (90), la izquierda de Podemos, Compromís e IU (71) y los partidos nacionalistas (26) de diversa ideología. Esta situación no es producto de otra cosa más que del hartazgo al que nos ha sometido el bipartidismo, muy especialmente el gobierno de Mariano Rajoy, en una legislatura caracterizada por la corrupción que ha ido saliendo a la luz, por la mentira constante y por las actitudes prepotentes. En efecto, el gobierno del PP y el partido en general han hecho alarde de una chulería inédita, muy poco propia de representantes del pueblo, estoy hablando del plasma de Rajoy, del “que se jodan”, del episodio de la señora Aguirre dejando tirado a Jordi Évole en medio de una entrevista o de la actitud general de muchos altos cargos del PP como Rafael Hernando. Por otro lado, gran parte de esta situación ha sido generada por la credibilidad bajo mínimos del PSOE, la pregunta es evidente: ¿quién puede creer que el partido que gobernaba entre 2008 y 2011, donde se perdieron 3.000.000 empleos, puede ahora recuperarlos? Se contesta sola.

La siguiente cuestión a plantear está relacionada con las personas. Yo a veces me pregunto a qué clase de gente hemos votado, gente que lleva cinco meses cobrando un sueldo que ya lo quisieran para sí el 98% de los españoles y que, en la mayoría de los casos les importa un bledo que no haya gobierno. Por un lado hemos visto a Albert Rivera esforzarse como nadie lo ha hecho para conseguir el primer consenso en este país desde los años 70. Puede que este gobierno de “gran coalición” no fuese el preferido por muchos votantes de PP y PSOE y por absolutamente todos los de Podemos; pero nadie puede negar que Rivera lo ha intentado hasta el último momento. Hemos visto, bueno, realmente poco le hemos visto porque por las sesiones de control ni ha aparecido, a un Rajoy egoísta y acabado, que se ha empeñado en que con una tercera parte del Parlamento se puede gobernar sin ceder nada, sin negociar. Bien, así le va a ir. En la parte de las izquierdas, Pedro Sánchez intentando reunir a dos que poco tienen que hablar, y es que, ciertamente y a mi pesar, las dos nuevas políticas que han surgido son poco compatibles en algunas cuestiones de enorme peso.

¿Se ha hablado de futuro en estos meses? ¿Se ha hablado de empleo? ¿Se ha hablado de política territorial? ¿De la Constitución? ¿Del paro? No. No se ha hablado de eso. Y yo lo lamento mucho, porque aquí nadie ha hablado del país que queremos, y yo creo sinceramente que la inmensa mayoría de los españoles quiere el mismo país. Un país en el que quepamos todos, un país donde no haya contratos de 4 horas a la semana, un país donde todo el que quiera pueda acceder a la sanidad sin pagar un euro más que lo que paga en impuestos, un país, en definitiva, del que nos podamos sentir orgullosos. Pero no, a veces parece que no interesa, que están por encima los egos de los políticos, especialmente de algunos, del interés general. Yo me avergüenzo de esto. Me da vergüenza que la primera ver que los españoles le mandan a la clase política un mensaje claro de cambio, de voluntad de hacer las cosas de otra forma; la clase política les diga “no nos gusta, somos tan sumamente incapaces de hacer nada que os vamos a preguntar otra vez”. Sinceramente, vaya clase política que tenemos que soportar algunas veces y en algunos partidos. Como afiliado a Ciudadanos, les digo a los señores del PSOE y sobre todo del PP: acostúmbrense.

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OPINA:

  • Cándido

    Enorme Mariano. Cómo debe ser.