El panorama político en el que nos encontramos en España

El panorama político en el que nos encontramos en España

Vamos camino de una década ya de la crisis sistémica que asoló el mundo con la quiebra de los bancos de inversión de EE.UU. Que quebraron el sistema financiero mundial y que en Europa ha provocado el progresivo desmantelamiento del Estado de Bienestar.

En España provocó el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la quiebra de numerosas Cajas de Ahorros fruto del saqueo de sus dirigentes y de una deficiente gestión con un Banco de España que ha realizado dejación de funciones cuando no ha sido cómplice del saqueo que se ha producido en el sistema financiero español.

Esto provocó una crisis social consecuencia de la crisis económica y los sucesivos recortes sociales con numerosas movilizaciones sociales en distintas mareas sociales sectoriales.

Todo esto desembocó en el cambio del artículo 135 de la Constitución bajo la amenaza del rescate país al que seríamos sometidos sino se hacía la reforma para privilegiar que se pagaría la deuda.

En la última década desde 2007 la deuda ha pasado de algo más de 350.000 millones de euros a más de un billón en la actualidad, más del 100% del PIB nacional.

Llegado el momento es imperativo auditar la deuda y ver ¿Cómo? y ¿Por qué? Y ¿Dónde se ha gastado el dinero? Que ha desbocado la deuda.

Si ha habido latrocinio algo que parece evidente dada la corrupción sistémica en la que hemos vivido con el bipartidismo los responsables deberán pagar por ello.

Se han desahuciado a más de 400.000 familias, se ha recortado de forma generalizada en gastos social, se han empeorado las condiciones laborales, derechos y salarios, en definitiva nos acostamos estando en la Champions League que decía ZP y nos hemos levantado jugando en Tercera Regional.

Todo esto ha dado lugar a numerosos movimientos sociales y a la aparición de Podemos que nació para hacer una enmienda a la totalidad al sistema, su paso de movimiento protesta a partido político con los mismos problemas que los partidos a los que criticaba, su deriva hacia una propuesta con falta real de democracia interna, personalismos y lucha por el poder interno ha llevado a Podemos a ser más de lo mismo de lo que hay.

Con este panorama de profunda crisis económica y social, la crisis política e institucional se ha agravado y es en la situación política que nos encontramos de bloqueo, ya que el sistema de la Transición estaba diseñado para el funcionamiento del bipartidismo, al perder este su vigencia el sistema no funciona entre otras cosas porque hay una crisis de Estado, del modelo de Estado, con unos territorios que utilizan el nacionalismo separatista para revitalizarse electoralmente en contra del interés general de todo el conjunto, por ello es necesario unas nuevas reglas del juego que todos tenemos que cumplir dando solución a las demandas territoriales que así lo deseen dichas sociedades por mayoría admitiendo incluso su salida del Estado común si así lo desean pero también teniendo claro que las reglas son iguales para todos los que permanezcan en el Estado común.

Con esta situación de bloqueo parece claro que no se sale de ella sin un PROCESO CONSTITUYENTE a lo que se niega el bipartidismo y los que han venido a apoyarlo.

Toda esta situación y la perdida de vigencia del bipartidismo está provocando una crisis profunda en todos los partidos que han sido meras correas de transmisión de las élites económicas o a los aspiran a serlo ya que para que las élites económicas sigan gobernando en la sombra en los partidos no puede haber democracia interna y tienen que ser las cúpulas políticas de los partidos los que controlen los partidos para gobernar en función de los intereses económicos de las élites económicas.

Esta situación que cada vez más clara tiene gran parte de la sociedad amenaza con aumentar el alejamiento social del funcionamiento de los partidos y del sistema porque cada vez es más evidente que estamos en una partitocracia mamporrera de las élites económicas.

En esta situación los partidos están en sus debates y pugnas internas por el poder interno y por recolocarse ideológicamente de cara a la nueva situación social que está en continuo movimiento.

Parece claro que iremos de nuevo a elecciones porque la situación de bloqueo político ya sea por intereses personales, partidistas, por intereses en la defensa de las élites económicas o por no asumir posiciones ideológicas o programáticas perjudiciales para los intereses de cada cual hacen imposible acuerdos así que la solución parece que pasa por volver a pasar por las urnas y que la sociedad siga recolocando a cada propuesta donde cree que debe estar, muy posiblemente de unas nuevas elecciones no salgan soluciones que vuelvan a evitar los bloqueos pero es el único elemento coherente y democrático en  la que la sociedad en su conjunto decida, lo grave sería  que no fuera la sociedad en su conjunto la que decidiese. Más grave que votar 3, 4 o 5 veces o las que hagan falta es no votar ninguna algo que ya conocemos de sobra porque hemos estado 40 años sin votar, el ejercicio democrático de la sociedad fortalece la dedocracia y no al contrario como nos quieren vender algunos.

Una propuesta colectiva como la que pretende ser Unidos Podemos tiene que ser una propuesta abierta y con democracia participativa, con control de las bases, con primarias y programa colectivo sino es así es más de lo mismo de lo que hay.

En esta situación estamos con un bipartidismo que es mamporrero de las élites económicas, otros que han venido a apuntalar al bipartidismo, otros que no se sabe si vienen a transformar la sociedad a una más justa o simplemente vienen a exigir su parte del pastel como representantes de una nueva realidad política pero para que todo siga igual, simplemente que sean más a repartir el pastel y las fuerzas nacionalistas que aprovechan las tensiones Estado central y autonómico en su interés personal y partidista.

Parece evidente que nos hace falta un PROCESO CONSTITUYENTE para construir un nuevo Estado que responda a la nueva realidad social y política y sus demandas.

Demorar esta realidad solo nos lleva a empeorar la situación social, política y económica del conjunto del Estado y a que la deuda monstruosa que tenemos siga creciendo.

O acabamos con la corrupción o esta acabará con nosotros.

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