¿Qué supone el “Sí” a Erdogan?

El domingo 16 de abril de 2017 será recordado en Turquía como la fecha que inauguró un cambio radical en el sistema político del país. Este triunfo del “Sí” autoriza a Erdogan a demoler el sistema parlamentario mediante la reforma de 76 de los 177 de la Constitución [véase:  http://www.europapress.es/internacional/noticia-poderes-erdogan-nueva-constitucion-turca-20170417122331.html ] y a instaurar un régimen más personalista que presidencialista que con seguridad acercará a Turquía a esos países que siendo democracias no cumplan ninguno de los requisitos materiales que se espera de estas.

¿Cuáles son esos cambios? Todos giran en torno al aumento de los poderes presidenciales en detrimento del Parlamento y la independencia judicial:

  • Supresión del cargo del Primer Ministro asimilado por la Presidencia que abandona su antiguo rol constitucional de cargo moderador y arbitral entre los poderes del Estado y se erige en la cabeza del Poder Ejecutivo pudiendo nombrar a Ministros y Vicepresidentes.
  • Capacidad de que el Presidente pueda dictar Decretos con fuerza de ley, facultad que hasta ahora sólo tenía el gobierno durante el estado de emergencia. Es cierto que el Parlamento debería convalidarlos en votación, pero en la práctica se vaticina que Erdogan usará esta facultad para reducir el Parlamento a una asamblea confirmadora de sus decretos.
  • Se reducen las causas para celebrar impeachment o procedimiento de destitución del Presidente por el Parlamento. Se reducen asimismo los delitos por los que puede ser juzgado, al tiempo que se incrementan los requisitos para ambas cosas.
  • Para colmo, los diputados turcos pierden el derecho a dirigir preguntas orales o escritas al Presidente. Sólo podrán hacérselas a los demás miembros del gobierno.
  • Además, Erdogan podrá seguir liderando oficialmente su Partido Justicia y Desarrollo (AKP), a diferencia de lo que ocurría hasta ahora cuando el Presidente estaba obligado a no estar formalmente afiliado a ningún partido -admito que este es un cambio simbólico, ya que carnet o sin él, Erdogan nunca ha perdido un ápice de poder en el AKP.
  • Ampliación de mandatos a dos consecutivos de cinco años. Con una pequeña trampa: si el Parlamento le adelanta las elecciones, puede optar a un tercer mandato. Esto implica que puede seguir en el poder los próximos 15 años sin necesidad de alterar de nuevo la Constitución… hasta entonces.
  • Erdogan podrá nombrar a 6 de los 13 miembros del Consejo Superior de Jueces y Fiscales, órgano que nombra y cesa a jueces y fiscales en Turquía.
  • Además nombrará a 12 de los 15 miembros del Tribunal Constitucional quedando únicamente en manos del Parlamento el nombramiento de 3 de sus miembros.

La historia reciente de Turquía no ha sido fácil para sus ciudadanos. El pasado siglo empezó para el país con el desmoronamiento del Sultanato Otomano, derrotado en la Primera Guerra Mundial. Sucedido por la dictadura de partido único de Atatürk, bajo aquel régimen que llegó a sobrevivir ocho años a su fundador, hasta que en 1946 cuando se implanta el multipartidismo, Turquía se consolida como un Estado laico a ultranza -llegándose a prohibir el uso de vestimentas sacerdotales para cualquier credo fuera de los templos-, se dieron muchos derechos a la población femenina y amplios poderes al ejército. En general, el país se modernizó y experimentó un gran desarrollo económico.

Con la llegada de la democracia se sucedieron una serie de gobiernos muy inestables a menudo minados por las Fuerzas Armadas que llegaron a protagonizar varios golpes de Estado. Pensemos que hasta este domingo estas tenían poderes de lo más variopintos, entre otros el nombramiento de diversos cargos judiciales e inmunidad legal frente a ciertas reformas parlamentarias.

Atatürk, líder turco entre 1920 y 1938.

En este contexto, en 2003 Erdogan se convierte en Primer Ministro por el AKP, partido fundado por él y canalizador del malestar de gran parte de la población turca contra el ejército y la laicidad impuesta. En su origen este partido se planteó como una especie de “democracia cristiana” a la islámica. Es decir, un partido conservador pero alejado de cualquier planteamiento teocrático. Dicho sea de paso, el AKP originario ha sido una inspiración para muchos musulmanes moderados en otros países, especialmente en el Ennahda tunecino, partido islámico moderado que ha facilitado mucho el éxito de la primavera árabe en el país evitando escenarios como el de Egipto.

Nuevo Palacio Presidencial turco.

Sin embargo, en 2012 Erdogan empezó a dar muestras de ambición por perpetuarse en el poder. Pese a los escándalos de corrupción de algunos de sus ministros, aconteció poco después la reforma constitucional que posibilitó su elección como Presidente en 2014 por elección directa -hasta entonces al Presidente turco, como cargo ceremonial lo elegía el Parlamento. De paso el país le sufragó un nuevo palacio presidencial. Cosa modesta, unas 1.000 habitaciones de nada. En ese momento empieza a tomar consistencia lo que ya era un secreto a voces: los proyectos de reforma de la República que eclosionaron este domingo para hacer del Jefe del Estado el líder autocrático del país.

El futuro es incierto… El polémico resultado del referéndum, con el “No” ganando en las principales ciudades del país: Ankara (51’1%), Estambul (51’3%) y Esmirna (68’8%) y convincentes rumores de fraude [véase: http://www.elobservador.com.uy/autoridad-electoral-confirma-victoria-del-si-referendum-turquia-n1058725], quizás actúe de freno para Erdogan en la práctica. Aunque tampoco se puede descartar que la tensión social estalle…

Por mi parte me gustaría terminar este artículo haciendo una mención a quienes, siempre deseosos de culparse de los males del mundo, dicen que la deriva autoritaria de Erdogan se debe a que no se dejó entrar a Turquía en la UE. Admito que hubo intereses poco honestos, tales como el equilibrio de fuerzas en el Europarlamento y sobre todo en el Consejo de la UE, pero que nadie se olvide que la Turquía que llamaba a la puerta de Bruselas no reunía los requisitos económicos mínimos, se aquejaba de una influencia excesiva del estamento castrense, acumulaba denuncias por discriminación y persecución de kurdos, y se negaba a reconocer la existencia del genocidio armenio. ¿Realmente era admisible su entrada en la UE en esas circunstancias?

 

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