¿Qué se celebra en la Semana Santa?

Una amiga me pidió si podía esbozarle desde una perspectiva cultural acerca de qué celebra en la Semana Santa. Así que vamos allá, aunque debo advertir que dado que no conozco suficientemente otros ritos cristianos centraré mis referencias en el católico.

La Semana Santa es la fiesta más importante del calendario litúrgico católico y en general de todas las confesiones cristianas. En ella se conmemora la Pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Conseguir que todos los cristianos la celebremos en la misma fecha -este año coincidieron de casualidad- es uno de los retos pendientes del ecumenismo, movimiento cristiano impulsado por el Concilio Vaticano Segundo (1962-1967), que trata de volver a hermanar a las diferentes ramas de esta religión: católicos, evangélicos, anglicanos y ortodoxos [véase: https://es.wikipedia.org/wiki/Ecumenismo ]. Actualmente sus fechas varían según de qué Iglesia se trate.

Para entender el significado último y trascendente de la Semana Santa hay que entender al Dios cristiano. Demasiado a menudo se le ha representado como una divinidad severa, castigadora e implacable. Esta representación ha convenido mucho al Poder eclesiástico o no a lo largo de la historia, pero sin correspondencia con la Verdad cristiana.

Resurrección de Cristo.

Como la mayoría de las religiones, los cristianos identificamos a Dios con una entidad creadora, pero en nuestra fe, además, guiado por su amor dio un paso más: se hizo humano en Cristo para conocernos, para comprender nuestras debilidades y miedos. Aceptó dar su vida para redimir los pecados de sus criaturas y mediante la resurrección nos enseña a no teme la muerte.

Esta idea es la piedra angular para entender la Semana Santa que conmemora los últimos días de vida de Cristo.

El Domingo de Ramos se conmemora la entrada de Cristo en Jerusalén montando un modesto pollino. La gente salió a recibirle llevando palmas, laureles y ramas de olivo símbolos que todavía perduran en la tradición y a día de hoy son bendecidos en la misa de ese día.

Las fiestas de lunes a miércoles no son tan importantes como las demás, pero remiten a pasajes importantes del Evangelio. El Lunes Santo se conmemoran dos episodios: la llamada unción de Betania y la expulsión de los mercaderes del templo. En el primero, María, una de las hermanas de Lázaro, derramará un costoso perfume sobre Cristo. El gesto motiva las críticas de los apóstoles quienes estiman que el dinero que hubiesen sacado por el perfume podría haber servido para ayudar a los pobres, pero el Señor les impone silencio y les dice que esta mujer le ha hecho “una buena obra”. Hay que tener presente que Cristo conocía su destino y esta unción anticipa los ritos funerarios de los judíos.

Cristo entra en Jerusalén.

El segundo es de sobras conocido: Cristo al ver el Templo lleno de mercaderes y cambistas los expulsa. Hay que entender la profundidad del gesto. Para la expiración de los pecados la religión hebrea exigía practicar sacrificios rituales a Dios, normalmente corderos y en caso de familias pobres pájaros. Como la gente que venía a Jerusalén del campo rara vez podía cargar con el animal, traían dinero que era entregado en el Templo a fin de conseguir luego la víctima del holocausto. El rédito económico se lo quedaban los sacerdotes. Algo un tanto abusivo.

El Martes Santo Cristo anticipa a sus discípulos que será traicionado y negado por ellos. Al día siguiente, el Miércoles Santo, Judas Iscariote es comprado por el Sanedrín, el consejo de los sumos sacerdotes.

Cristo ora en el huerto de Getsemani.

El Jueves Santo se conmemora la Última Cena donde Cristo lava los pies a todos sus discípulos y, al menos desde la perspectiva católica, consagra el sacramento de la eucaristía al partir el pan y pasar su cáliz lleno de vino entre los apóstoles pidiendo que repitan este ritual “en conmemoración mía”. A continuación se retira al huerto del Getsemaní donde orando vemos al Salvador tener miedo sobre su futuro y el martirio que va a sufrir por única vez. En ese momento llegan los guardias y se produce el beso de Judas, que servía para identificar a quién había que detener.

El Viernes Santo se conmemora la Pasión y la muerte de Cristo. También se recuerdan las tres negaciones de Pedro por temor a ser él también condenado. Durante la noche será llevado ante Caifás, sumo sacerdote, quien lo acusa de herético por haberse proclamado el Mesías. Como los judíos estaban celebrando la Pascua no podía matarle, por eso lo envían ante Poncio Pilatos, el gobernador romano, quien tras muchas vacilaciones, pese a no ver culpa alguna en Jesús, cede a los deseos del Sanedrín para crucificarlo. Después de intentar aprovechar la tradición del indulto pascual para salvarlo, se lava simbólicamente las manos. Se considera inocente de la muerte que acaba de sentenciar.

Era tradición que cada año por Pascua el gobernador indultara a algún judío preso. El pueblo como es sabido eligió a Barrabás, el bandido, en lugar de a Cristo. Algo que quizás no se conozca tanto es la inexactitud de la traducción de la palabra bandido. Como Benedicto XVI explica en su libro Jesús de Nazaret hay que entender esa palabra en el sentido de revolucionario ya que Barrabás estaba preso por luchar contra la dominación romana. Este dato ayuda a entender mucho más la reacción popular pidiendo el perdón para él en lugar de para el misterioso profeta.

La Pasión o el martirio de Cristo empieza con los azotes de los guardias que le ponen la corona de espinas. y termina con él clavado en la Cruz entre dos bandidos, el que se arrepiente, San Dimas, y el que no. No puedo ahondar el detalles pero hay que tener presente el horror de esta muerte aceptada por Dios para redimir a la humanidad. El crucificado muere literalmente asfixiado cuando le rompen las rodillas porque sus intestinos y vísceras le aplastan los pulmones dentro de la caja torácica.

En la liturgia católica, el Viernes Santo no se celebra la transustanciación de la ostia, es decir, su conversión en el Cuerpo de Cristo. La comunión se realiza con ostias consagradas el día anterior. En señal de duelo, además, se desnudan los altares de todo símbolo o Biblia.

El Sábado Santo, segundo día de Cristo muerto, no se celebra misa alguna. Es el único día que esto sucede en el calendario litúrgico católico. Si bien, a la noche sí se celebra una misa para celebrar su resurrección, como primera misa del Domingo de Resurrección.

COMPARTE ESTE ARTÍCULO:

OPINA: