TTIP, SI al comercio y SI a la libertad

El TTIP es un complejo tratado entre EEUU y la UE, que trata de armonizar controles y exigencias administrativas, coordinar leyes que vayan a tener impacto comercial y eliminar barreras arancelarias o trabas burocraticas proteccionistas ,es decir, es un tratado de libre comercio. Durante la negociación del TTIP han surgido muchos detractores, que han tratado de demonizar el libre comercio y difundir críticas falaces e infundadas sobre el tratado. En este debate sería importante preguntarnos los efectos del libre comercio y la realidad del tratado entre Europa y EEUU

¿Es perjudicial el libre comercio para la economía y los ciudadanos?

En primer lugar podemos decir, que el comercio ofrece oportunidades atractivas de trabajo a la población, permite a las personas disponer de mayor variedad de bienes y servicios (más oferta) para satisfacer nuestras necesidades, aumenta la cooperación humana y el intercambio cultural e incrementa la capacidad de compra de la población, ya que si eliminas los aranceles proteccionistas se reduce el precio de los bienes permitiendo consumir más con la misma renta.

Más allá del plano teórico, existen estudios que nos ofrecen una comprobación empírica de las bondades del comercio para el bienestar de la población:

-El Foro Económico Mundial elaboró un índice de comercio en 2014, donde existe una evidente correlación entre el PIB per capita del país y su apertura al comercio exterior (leer más) .El índice muestra que los países que más facilitan el comercio coincide con los países más ricos (Ej.: EEUU, RU, Singapur, Noruega, Canada, Suiza…) y los países más cerrados al comercio son los países más pobres (Chad, Irán, Angola, Venezuela…)

-Warner y Sachs a finales de la decada de los 90´s elaboraron un estudio sobre el comportamiento del PIB en 120 países entre 1970 y 1990, los resultados vuelven a avalar los positivos efectos del libre comercio frente al proteccionismo, ya que el PIB de los países emergentes abiertos y el de los desarrollados abiertos crecen un 4,5% anual y un 2,3% respectivamente, frente a un crecimiento del 0,7% anual de los países cerrados. Otros estudios como el de Dollar y Kraay (leer más) o el de Frankel y Romer (leer más) apuntan en la misma dirección al señalar al libre comercio, como principal responsable del descenso de la pobreza y del incremento del bienestar de la población en algunos países.

-Concretando en el TTIP,  el Instituto de Estudios Económicos ha desarrollado un estudio (leer más) donde analiza el impacto del Tratado en la Economía Española (leer más) .Este estudio estima los efectos del TTIP en un incremento del PIB en un 0,7% anual, en la creación de 335.000 empleos en 5 años y en mejores salarios para los españoles.(tabla)

Por último, la evidencia de las virtudes del libre comercio la tenemos en nuestro país desde el Mercado Unico Europeo, que ha supuesto un incremento de nuestras exportaciones y el empleo vinculado al comercio exterior un 125% . Es decir, defender que el libre comercio es perjudicial para la economía y los ciudadanos es rotundamente falso y el proteccionismo es insostenible teórica y empíricamente.

¿Son ciertas las críticas al TTIP?

Como decíamos en la introducción, han sido muchos los que han tratado de “bombardear” a la sociedad con consignas falsas con el propósito de demonizar el acuerdo. Debido al silencio de nuestros líderes políticos, dichas consignas se han convertido en mitos extendidos y aceptados por gran parte de la población, es decir, la batalla de las ideas se ha perdido porque los defensores del librecambismo no se han presentado a ella. En este contexto, veo necesario defender más que nunca el libre comercio y cuestionar algunos de esos mitos:

1- El TTIP es un acuerdo para las grandes empresas multinacionales (Ej.): Un acuerdo de libre comercio beneficia a los consumidores y a todas las empresas (excepto los sectores obsoletos), pero sobretodo a las PYMES porque las grandes empresas ya tienen una batería de abogados y asesores para adaptarse al nuevo entorno legal y administrativo superando procedimientos y trabas burocráticas, por tanto las grandes empresas no necesitan este acuerdo de libre comercio. Sin embargo, la mayoría de las PYMES (aquellas que los detractores del tratado dicen defender) al ser más pequeñas tienen menos recursos y no se pueden permitir costear un “ejercito” de abogados y asesores para superar ese jeroglífico proteccionista, es decir, las más beneficiadas de la armonización del entorno comercial de EEUU y la UE son las PYMES que podrán vender sus productos sin dificultades en nuevos mercados.

2-El TTIP es un acuerdo secreto negociado a espaldas de la “ciudadanía” (Ej.): Este mito es una muestra única de la poca honestidad intelectual de los haters al TTIP. El tratado de libre comercio se esta llevando a cabo en un marco de transparencia sin precedentes, solo hay que entrar en la pagina web de la Comisión Europea para encontrar extensos documentos sobre el Tratado (TTIP: Comisión Europea), existe hasta una cuenta de twitter (@EU_TTIP_team) que informa de las reuniones, los documentos y hasta del avance de las negociaciones (ver foto)… Una cosa es que sean documentos muy extensos, muy técnicos y efectivos como somnífero y otra bien distinta es que no existan. En cuanto la negociación a espaldas de la ciudadanía, no sé si se refieren a que las negociaciones sobre un tratado de esta envergadura deberían ser en las plazas de los pueblos, o es que cualquier acuerdo que vaya en contra de sus convicciones ideológicas es tachado como en contra de la ciudadanía o el “pueblo” con ese maniqueísmo tan propio del populismo (Ej.). Una cuestión interesante para aquellos haters frustrados en la búsqueda de información sobre el TTIP sería saber ¿Cómo pueden considerar malo el contenido de un acuerdo que supuestamente es secreto? ¿Tendrán visiones o pesadillas reveladoras por las noches?

3-El TTIP es un acuerdo que trata de eliminar normas sanitarias y medioambientales para favorecer a las empresas en detrimento de los consumidores: El acuerdo entre EEUU y la UE no va a eliminar ninguna regulación, sino homogeneizar criterios a los dos lados del Atlantico para evitar trabas burocráticas basadas en el proteccionismo. Por ej.: las máquinas de pastelería europeas no son aceptadas en EEUU por supuestos criterios higiénicos, el estándar sanitario de las ostras en la UE y en EEUU son distintos; en Europa, se analiza el agua en el que se crían las ostras; y en Nortamérica, se aplican las pruebas directamente al producto… Dichas discrepancias solo se pueden explicar como instrumentos proteccionistas disfrazados de “control sanitario”. También es absurdo pensar que el TTIP va a eliminar o suplantar la legislación medioambiental, ya que la UE ha firmado varios tratados de libre comercio con otros países como Canada (CETA) o con Noruega y Suiza (EFTA) sin que haya ninguna desregulación. Otro argumento sorprendente contra el TTIP son los alimentos transgénicos o carnes hormonadas de EEUU, que pueden encontrar su oportunidad para llegar Europa, y digo sorprendente porque el tratado no dice absolutamente NADA sobre ellos ¡Estos productos dependen de una comisión en Bruselas, no del TTIP! Nuevamente, los haters visionarios del TTIP vuelven a mentir sobre el tratado dandole poderes que no tiene… A este ritmo no deberíamos sorprendernos, si los haters culpan al TTIP del hambre del mundo, la guerra en Siria o los casos de corrupción del PP valenciano.

4- El TTIP es un acuerdo que desmantela el Estado del Bienestar, crea una justicia privada y supone una pérdida de soberanía (Ej.): En primer lugar, el Tratado nuevamente no dice absolutamente nada sobre la privatización de servicios públicos (desmantelar el E.Bienestar), sino que establece que cuando un gobierno considere conveniente apostar por la gestión privada, no se discriminará a las empresas extranjeras que opten a ofrecer dicho servicio. De esta manera (y enlazando con la segunda cuestión), los tribunales internacionales de arbitraje se convierten en una garantía contra la arbitrariedad jurídica y se limitarán a determinar si un gobierno ha ofrecido un trato de igualdad a las compañías extranjeras. Sus sentencias se limitan a casos aislados y no sientan jurisprudencia ni conducen a alteraciones de las leyes. De hecho, en la UE ya se han firmado más de 1.400 acuerdos de inversión que garantizan un trato no discriminatorio a las empresas extranjera, con cláusulas que apelan a un arbitraje internacional en caso de disputa, tal y como explicó Domingo Sanchez de la Cruz. Por último, el TTIP tiene que ser ratificado por los parlamentos nacionales de los países y no contiene ninguna modificación impuesta que atente contra la soberanía, por lo que sigo sin entender porque un acuerdo de libre comercio atenta contra la soberanía popular,  a no ser que vuelva a ser un nuevo “slogan” u otra forma falaz de demonizar el acuerdo.

Como hemos visto, la mayor parte de la oposición al TTIP no se basa en argumentos sólidos y razonados sobre el tratado ,sino en un odio inherente de la extrema izquierda y la extrema derecha europea al comercio y a la libertad. Los haters visionarios, de los que tanto os he hablado, realmente no odian el tratado, sino que odian el comercio por ser una oportunidad donde la gente se puede ganar la vida de forma autónoma, rompiendo así con su visión social de un Estado asistencialista y una población dependiente ,pero sobretodo odian la libertad. Más allá de los mitos y los haters, los que creemos en una sociedad civil próspera, libre y con oportunidades y en un Estado justo, social pero que no corte las alas a la creación de riqueza no tenemos ningún motivo para rechazar al TTIP. El tratado de libre de comercio es una gran oportunidad geopolítica y económicamente para España y la UE que no debemos desaprovechar, ahora más que nunca debemos dar la batalla de las ideas para defender: el Si al comercio y el Si a la libertad con el TTIP.

 

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