¿Porqué es sostenible el modelo de bienestar sueco y el español deficitario?

Dice un dicho que el país que olvida su historia, su pasado, está condenado a repetirlo. España debería tener claro de que corte son las medidas y caminos (paternalistas, estatistas y socialistas) que nos han hecho estar en la situación en la que estamos con un estado del bienestar absolutamente insostenible, sobredimensionado y deficitario. La sanidad solamente ya tiene un agujero de unos 15.000 millones de euros (datos del Ministerio de Sanidad). Dicho lo cual, la pregunta es la siguiente… ¿No sería necesario cambiar de hoja de ruta y de modelo de estado de bienestar? ¿No sería positivo sanearlo y hacerlo realmente sostenible y eficiente?.

Suecia en su día fue el adalid de la socialdemocracia, sufrió una crisis financiera muy similar a la española a principios de los años noventa, y cambió su modelo de estado del bienestar para hacerlo precisamente sostenible. Una de las medidas que aplicaron fue la privatización de servicios públicos… Y !!!oh sorpresa!!! No les va nada nada mal, es más, son una potencia a nivel europeo.

Como comentaba más arriba durante los años 70 y 80 y hasta los 90 Suecia se convirtió en un país de referencia para los socialistas, uno de los países europeos con más impuestos y mayores cargas fiscales. El sector público se expandió de forma espectacular. Subió la rigidez laboral, se desarrollaron todo tipo de empresas públicas e incluso se planteó que los sindicatos pasasen a controlar las empresas (como quieren por ejemplo Unidos Podemos y PSOE, aunque la formación roja en menos medida). El resultado fue que, dos décadas después, Suecia había caido al pueso 14 del ramking de PIB per/cápita de la OCDE.

A partir de la década de los 90 Suecia experimentó 20 años de reformas liberales que sirvieron para relanzar el crecimiento. Entre 1976 y 1995 (periodo de medidas socialistas y socialdemócratas) creció por debajo de la media de la OCDE y la U-15, sim embargo, de los años 1995 a 2012, según datos del propio Gobierno Escandinavo, podemos saber que despuntó y de que manera el crecimiento y bienestar, recuperando el terreno pérdido.

El empleo público entre 1960 y 1990 creció a niveles insostenibles como en España (en España ya hay más funcionarios que camareros). En los últimos 20 años, gracias y no por culpa de las reformas de carácter liberal se empezó a invertir la situación mejorando y aumentando la contratación privada en 400.000 personas y se redujo en 200.000 personas el empleo público. (Statistics Sweden).

Por si fuese poco, la renta disponible de hogares y empresas se disparó considerablemente. Entre los años 1976-1995 la renta disponible se movia en tasas de entre un 0.7% y un 0.8% y en el periodo de 1996-2011 ya podiamos observarla en tasas del 3% y 3.2%.

¿Qué medidas permitieron llegar a esas cotas de crecimiento sin perjudicar el tan famoso estado del bienestar?

Control del gasto público. En 1994, la deuda pública llegaba el 80% del PIB… pero casi veinte años después, en 2012, el pasivo estatal había caído hasta el 30% del PIB. Esta fuerte reducción es inseparable de la Regla Fiscal aprobada en 1997. Dicha norma exige que, en el medio y en el largo plazo, el presupuesto registre un superávit estructural del 1% del PIB. Además, también requiere que cada ministerio que solicite más gasto en una partida apruebe recortes equivalentes en otras áreas de gobierno, asegurando que los desembolsos totales no aumentan.

Reforma de las pensiones. En la década de 1990 se aprobó un cambio en el sistema de pensiones. El modelo anterior estaba basado en el mismo mecanismo de reparto que está en vigor en España. Sin embargo, el nuevo paradigma combina los aportes genéricos a la caja de la Seguridad Social con el ahorro personal que cada trabajador acumula en un fondo privado. Además, se ha introducido un factor de sostenibilidad que ajusta las pensiones de manera automática, dependiendo de la buena o mala salud del sistema a medio y largo plazo.

Rebaja de impuestos. El tipo superior del IRPF rondaba el 80% en el momento en que se empezaron a introducir reformas liberales. Entre 1990 y 1991 se aplicó un primer cambio que aseguró que el 85% de los trabajadores pagaría menos de un 30% y que el resto no tributaría más de un 55%. Entre las empresas, se redujo el tipo general del Impuesto de Sociedades del 50% al 28%, con rebajas adicionales vía deducciones.

Estabilidad monetaria. El entorno inflacionista del periodo 1976-1990 fue corregido con una reorientación de la política del Banco Central, que subió notablemente los tipos de interés hasta asegurarse la contención de los precios. Poco a poco, la corona ganó en estabilidad y permitió que las subidas nominales de los sueldos se tradujesen realmente en ganancias reales de poder adquisitivo.

Reforma del Estado del Bienestar. Se liberalizaron los sectores más intervenidos de la economía: medios de comunicación, electricidad, transporte, telecomunicaciones, servicios postales… Además, se introdujo un modelo de “cheques” para permitir que empresas privadas compitan para prestar servicios públicos en campos como la educación, la sanidad, la búsqueda de empleo…

El problema de España es que los españoles realmente piensan que este estado del bienestar y el muestro en concreto es el mejor del mundo y encima no olviden ¡gratuito! Que gracia me hace lo de gratuito. El problema basicamente radica en que los españoles no son conscientes de lo que el Estado les arrebata mes a mes, año a año… ¿A cambio de qué? Servicios inneficientes, deficitarios y muy costosos. Lo más drámatico es que ni siquiera se habla de reformar nuestro modelo, de cambiar nuestro camino a seguir y más aún sabiendo que tenemos el déficit público (4.6%-4.8%)más alto de la zona euro (tras el griego), una tasa de paro cercana al 20%, unos impuestos dignos de paises ricos y con una capacidad adquisitiva y real que España no tiene y restricciones y trabas burocráticas y administrativas que para nada hacen atractiva la contratación privada. Tampoco somos capaces atraer inversión ni capital extranjero y un largo etcétera que mientras escribo me da verdadera pena de no poder revertir esa situación, esa situación que los españoles llaman “estado del bienestar”.

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